Cultura reveladora
Por Joaquín Lugo
En el Espacio Plural del
Trasnocho Cultural, el Grupo Actoral 80 presenta
Acto cultural escrita por José Ignacio Cabrujas,
producida por Carolina Rincón y dirigida por Héctor
Manrique.
Como la mayoría de la obras de este autor, ésta es
considerada un clásico del teatro venezolano. En
ella, la junta directiva de la Sociedad Luis Pasteur
del San Rafael de Ejido celebra sus cincuenta años
con el acto cultural en el que representan el drama:
"Colón Cristóbal, el genovés alucinado". Esta
escenificación acerca del llamado descubrimiento de
América, servirá como punto de partida para que los
seis directivos de la sociedad develen los
conflictos que los agobian.
Es conocido por todos que la dramaturgia de Cabrujas
es teatro de texto, de ahí que la dirección de este
montaje sea acertada porque da mayor relevancia a la
comprensión del contenido y al manejo de los
matices. Al apoyarse en esto, los demás elementos
complementan lo que se dice en escena. El mismo
Manrique diseña un sencillo espacio escénico que
ofrece el fondo necesario para el estilo realista de
la pieza. Por su parte, el vestuario de Eva Ivanyi
ubica temporalmente a los personajes en los años 20
del siglo pasado y resuelve la época propia del
drama que ponen en escena. Resalto la música
compuesta por Aquiles Báez que invade el escenario
para crear varias atmósferas que se integran a las
actuaciones.
El trabajo actoral está equilibrado. Cada actor se
luce en su papel, comandados por el manejo corporal
y fuerza vocal de Juvel Vielma como Amadeo Mier y la
soltura de Samantha Castillo como Herminia Briceño.
Asimismo, destaco la intensidad de Daniel Rodríguez
como Cosme Paraima, la veracidad de Melissa Wolf
como Antonieta Parissí, la pertinencia de Juan
Vicente Pérez como Francisco Xavier y la franqueza
de Angélica Arteaga como Purificación Chocano.
Todo el montaje lleva a la reflexión acerca de los
arquetipos que están presentes en nuestro
inconsciente colectivo.
¿Acaso, los venezolanos seremos habladores,
lujuriosos, bromistas, limitados, tímidos y
dependientes de nuestras madres como los personajes
de la obra? ¿Nos aprovechamos de esas formas de ser
para evadir los problemas? De igual forma, la
representación sugiere la vinculación que podría
existir entre los venezolanos y su historia. ¿Es que
los acontecimientos del pasado nos han servido para
aprender y, especialmente, para revelar cómo somos
en realidad? Cada quien tendrá su respuesta, pero lo
cierto es que Cabrujas era un visionario y esta obra
posee una vigencia que sorprende por su capacidad de
reflejar al país.
En definitiva, un espectáculo que no tiene
desperdicio.
Tal Cual, 23 de marzo de 2011