Se estrenó la comedia "Al
pie del Támesis"
Por E. A. Moreno Uribe
Raquel Saavedra revive a su hermanito Pirulo
Carlota Sosa e Iván Tamayo materializan obra de Vargas
Llosa
Caracas. Aún el transexual Esdras
Parra Uzcátegui no está en los escenarios venezolanos,
pero llegará y se le aplaudirá como personaje teatral,
porque a ese ciudadano, identificado con la cédula
No.662.843 (Santa Cruz de Mora, 1 de enero de
1930/Caracas, 18 de noviembre de 2004), lo execraron por
su decisión existencial.
Mientras tanto, para cuando corresponda ponderar lo que él
hizo y lo que vivió, se puede ir degustando la pieza Al
pie del Támesis, creada por Mario Vargas Llosa
precisamente a partir de una "visita inesperada" que ese
intelectual criollo sí realizó al escritor cubano
Guillermo Cabrera Infante, en su residencia londinense,
durante el 2002.
Este aleccionador hiperrealista espectáculo, muy centrado
en los conflictos que se presentan con la identidad sexual
o identidad de género, está en el Teatro Trasnocho,
gracias a las vigorosas actuaciones de Iván Tamayo y
Carlota Sosa, la minimalista puesta en escena y la
excelente dirección de Héctor Manrique. ¡Y es un regalo
que hace el Grupo Actoral 80 al público que lo ha
acompañado durante los últimos 25 años!
MELODRAMA
No es "una perita en dulce" esta octava obra teatral de
Vargas Llosa, como tampoco lo son ninguna de sus novelas,
ensayos y artículos periodísticos. Este intelectual
(Arequipa, 1936) ha utilizado su arsenal literario para
denunciar las contradicciones sociales, y económicas de
América Latina y entrar en conflicto con todas aquellas
equivocadas o perversas manifestaciones culturales de las
sociedades de los siglos XX y XXI donde le ha
correspondido vivir.
En Lima, el pasado 26 de abril, vimos el montaje de Al pie
del Támesis, estrenado en el Teatro Británico, el 29 de
marzo, por el director Luis Peirano y los comediantes
Alberto Isola y Bertha Pancorvo. Es un melodrama donde un
asesino lleva 30 años sin purgar una sanción moral hasta
que sueña con su víctima y ésta se le presenta, de manera
inesperada y sin que el otro lo identifique inicialmente,
convertido en "mujer", para obligarlo a que revise lo
ocurrido, confiese su culpa e inicie un proceso de
aceptación de su verdadera sexualidad, o sea que "salga
del closet".
VISITA INESPERADA
Al pie del Támesis germinó a partir del shock de Cabrera
Infante al toparse con Parra Uzcátegui convertido en
"mujer", después de una reasignación de sexo, realizada en
Londres décadas atrás. Eso lo usó Vargas Llosa para el
conflicto de su pieza: un desconocido, o desconocida,
irrumpe en la vida y altera la rutina del exitoso limeño
Chispas Bellatín (encarnado por Tamayo), le hacer vivir
una alucinación en la suite del londinense hotel Savoy,
donde se aloja para realizar importantes transacciones
comerciales. Ahí lo asalta Raquel Saavedra (materializada
por Carlota Sosa) y en cuestión de largos minutos le
revela que ella es su hermano Pirulo Saavedra, su amigo
íntimo a quien mató en un gimnasio, cuando tenía 16 años,
porque se atrevió a besarlo.
CREATIVO ENREDO
Todo ese enredo de un muerto que resucita y además
cambiado de sexo, es la creación del dramaturgo para
confrontar al personaje realista, Chispas Bellatín, con su
sórdido pasado y los fantasmas que ahí moran. La crisis,
siempre en el ámbito de la ensoñación, muestra a un hombre
triunfador, rico en bienes pero incapaz de ser feliz, tras
tres matrimonios fracasados y añorando lo que pudo haber
pasado si no rechaza el beso de su víctima Pirulo
Saavedra. Es un macho prototipo que no ha tenido valor
para acudir al psiquiatra ni al psicólogo para que le
ayuden a poner en orden o clarificar su identidad y su
orientación sexuales. La utilización de un transexual es
una licencia del autor para mostrar además esa
disconformidad de género cuando un hombre, o una mujer,
rechaza su sexo biológico y lucha para cambiarlo aunque
tenga que desafiar a una sociedad que no lo acepta.
LECTURAS POSIBLES
Al pie del Támesis es una pieza de teatro perfecta, donde
el espectador tiene que aceptar la fantástica propuesta,
entrar en su juego de niveles de interpretación y tener
claro que lo irreal se hace real y cómo ésta realidad se
transforma en alucinante pesadilla para el atormentado
Chispas. Sus diálogos son breves, punzantes y preñados de
corrosivo humor. En Caracas, como en Lima, el director usa
una actriz para el rol transexual, cuando podía serlo un
hombre, para obligar a que el público se introduzca más en
la anécdota y acompañe a Chispas en su expiación.
Originalmente, así fue en Lima, la pieza cierra con la
irrupción en la suite de un asistente, de nombre Pirulo
Saavedra, quien despierta al millonario y lo regaña por su
tardanza. Pero Chispas le da como única explicación: "Si
te digo qué, te caerías de espaldas, Pirulo".
Aquí en Caracas, Manrique borró este epílogo de diez
líneas y dejó a Chispas emergiendo solitario de su
pesadilla. Vargas Llosa ha reiterado que escribe historias
y que no las interpreta, dejando eso a los hacedores del
teatro, al público o los críticos.
Creemos que el final que propone el autor
es para redondear aquello de "que los sueños sueños son",
para que se interprete como una pesadilla, más nada, y que
el público debe tomar lo que más le satisfaga.
No hay que olvidar que América lleva 500 años bajo la
férula del machismo, recuerda Vargas Llosa, y situaciones
como las de esta obra, tienen otras soluciones en
capitales europeas y grandes ciudades norteamericanas,
donde las comunidades se sobreponen al poder de las
religiones, pero otra cosa ocurre en las pequeñas
poblaciones. Él insiste en que el tema de la ficción y la
realidad, la fantasía y la vida vivida, son incluso más
importantes que la identidad sexual.
El Mundo, 11 de agosto
de 2008
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