|
"Al pie del Támesis"
dispara preguntas en libreto y en escena
Por Angel Gómez
"Si te contara, Pirulo, te caerías de espalda". Black out.
Silencio. El público caraqueño tiende a aplaudir a rabiar
-hasta de pie- todo lo que se presenta en un escenario.
Pero en esta ocasión hay un negro visual y auditivo...
¿Incomprensión? ¿Shock? ¿Desencanto?
Al pie del Támesis, de Mario Vargas Llosa, es un texto que
desata preguntas antes, durante y después del montaje.
Pero adicionalmente, hay interrogantes que se disparan al
ver la reacción en el público.
Chispas Bellatin (Iván Tamayo) es un hombre aparentemente
exitoso que oculta una terrible verdad. El reencuentro con
Raquel Saavedra (Carlota Sosa) derrumbará las corazas:
ella es en realidad su amigo de la infancia, Pirulo
Saavedra, quien se sometió a una operación de reasignación
de sexo que lo convirtió en lo que siempre fue. La razón
de la ruptura entre éstos dos seres es sólo una parte de
la tragedia que ambos viven.
Cambio de iluminación. La calidez indica que viene algo
bien íntimo. El foco está sobre Raquel, quien cuenta los
detalles de su cirugía: corte del pene y el escroto,
extracción de piel de los glúteos o muslos, confección de
una vagina... Unos comentarios de Chispas bastan para que
se disparen risas entre el público, que banalizan el
drama.
La ruptura entre los amigos se produjo porque Pirulo
intentó besar en la boca a Chispas, quien en un arrebato
de furia lo golpea. Tras el encuentro, Chispas confiesa a
su amigo que toda la vida ha deseado aquel beso frustrado.
Raquel también fantasea pensando en lo que habría sido su
vida junto a Chispas... Otra vez risas, se escapan algunos
"¡Ayyy!"... Surgen las preguntas: ¿No está preparado el
público venezolano para asumir el tema de la
homosexualidad y transexualidad? ¿Fue un problema de los
actores al no internalizar bien el drama planteado? ¿Acaso
la dirección de Héctor Manrique falló al proponer gaps
humorísticos que se escaparon de sus manos? ¿Faltó ensayo?
Lo que sí es indiscutible es el valor de una obra que,
además de abordar el tema de la identidad como derecho
fundamental del ser humano, desnuda los prejuicios y falsa
moral que aún pululan en muchas sociedades. Vargas Llosa
juega con la imaginación como una posibilidad que permite
a las personas construir una felicidad, vivir...
El
Universal, 19 de agosto de 2008
|