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Críticas
Cuatro contundentes excusas
Por E. A. Moreno Uribe
Jesús Cova, Angélica
Arteaga, Wadih Hadaya y Ana Alicia Pérez son sólidos
actores pero aún sin
rating,
ese hálito mágico de supuesta grandeza o calidad que emana
de la televisión. Este cuarteto de venezolanos -rondan ya
los 30 años- culmina hoy la primera temporada del
espectáculo Excusas, ácida comedia de los
hispanos Joel Joan y Jordi Sánchez, la cual presentan en
Trasnocho Cultural, con la severa dirección y la
profesional producción de Melissa Wolf, respaldada por
Grupo Actoral 80 (GA80) y Celcit.
Al subrayar que estos habilidosos comediantes carecen de
rating
es porque no han trabajado recientemente en teleseries
criollas y eso es “importante” para un público que gusta
ver, en persona o sobre el escenario, a intérpretes
destacados en las pantallas. Este es uno de los más
perversos mecanismos mediáticos para el codiciado éxito de
taquilla del mal llamado teatro comercial. La televisión y
también el cine ayudan a las salas, y eso no es aquí no
más, es casi una constante mundial. Pero la paradoja es
que, en ocasiones, actores con rating no siempre llevan
audiencias tumultuosas, al parecer porque están viejos o
descontinuados, como ocurrió, recientemente, con
Fuga
en el Trasnocho.
Presentar un montaje en salas que dependen exclusivamente
de la taquilla, es siempre un riesgo, porque se puede
perder hasta la camisa o ganarse un kino con una obra.
Otros aseguran que el éxito comercial depende de temáticas
y argumentos, y dan hasta recomendaciones sobre qué se
debe exhibir y/o rechazar. En síntesis, la “piedra
filosofal” para enriquecer a dueños de salas y
productores, no existe todavía o no ha sido aún patentada
por aristas en su diseño.
Conocedores de los problemas generados por no tener un
talismán mediático en una sala comercial, estos muchachos
del GA80 hicieron muy bien su temporada para demostrar su
oficio y que sí pueden manejar comedias ácidas, teniendo
también en contra el horario de las representaciones:
sábados y domingos, a las 4PM. Pero no les fue tan mal,
porque el boca-a-boca llevó un calificado público que
aplaudió a rabiar ya que
Excusas
es una metáfora agridulce sobre la ruina de los anhelos,
especialmente de quienes avanzan hacia los 30 y aún no han
atrapado el éxito, algo que tampoco esta muy definido en
la vida y ni en el teatro.
Hay que exaltar el trabajo actoral exhibido por este
cuarteto de aguerridos cómicos y en especial por el humor
desplegado, así como por el ritmo de sus competitivas
performances. Gracias a ese peculiar lenguaje escénico,
macerado bajo la férula de Melissa Wolf, ellos logran
convencer con los dramas de las parejas y los de sus
personajes, pero en especial las actrices, porque el
histrionismo femenino siempre supera al de los varones y
en esta obra tienen mejores líneas.
Excusas es otro calido montaje de este
2011 que arrincona al nefasto rating y el cual ha
permitido evaluar cuatro actores y una directora en
abierto desafío a los fantasmas de la taquilla.
Y para nosotros, este Excusas es uno de
los mejores montajes de la temporada 2011, lo cual nos
complace por ese elenco de actores en pos de la fortuna de
la fama con un tema que arruina las vidas de las
generaciones y además comandados por una mujer artista que
tiene güaramos para hacer ese tipo teatro en un espacio
que hasta ahora era de “los meros machos”.
El
Espectador Venezolano, 17
de diciembre de 2011 |