Hace ya varios años, el mundo
teatral consagró a la dramaturga francesa Yasmina Reza
por su obra Art, que se exhibió en varios
países y aquí tuvo una excelente versión, bajo la
dirección de Héctor Manrique, quien vuelve a
presentar, con su habitual buen hacer, otra pieza de
la autora. Hablamos de Un dios salvaje,
estelarizada por esos cuatro histriones fuera de serie
que son Carlota Sosa, Marta Estrada, Iván Tamayo y
Basilio Álvarez.
Esta "comedia psicológica con fondo crítico" brilla
por diversos motivos. Uno de ellos es la historia, que
sirve de pretexto para mostrar las fortalezas y
debilidades de dos parejas, que se reúnen para
discutir la agresión que el hijo de una de ellas le
propinó en la escuela al de la otra. Esta premisa
permite establecer un juego dramático donde los
personajes se tornan tan diversos en sus reacciones,
que desnudan sus frustraciones y conflictos de manera
cruda, agria y hasta brutal, pero sin dejar de lado la
veta risueña con la cual se reviste la trama.
El público queda hechizado con el arte de estos cuatro
intérpretes, así como también con la puesta en escena
de Manrique, sin duda el realizador más prolífico,
exitoso y sólido del teatro venezolano. No en balde es
la obra más taquillera de este momento. Si usted aún
lo la ha visto, se la recomendamos sin ninguna
reserva.