Por Alberto Barrera Tyszka
Toma una aguja con la punta de tus
dedos.
Apriétala.
Una aguja puede ser el dedo de un erizo.
Calcula la distancia.
Observa el resplandor de su punta.
Una aguja es incendio vertical.
Tómala y súbela.
Llévala hasta tus labios.
Húndela.
Pincha.
Jala.
Empuja.
Estira.
Enreda.
Entierra.
Hasta que ya no queda nada.
Hasta que la sangre moje las palabras.
Vivo en un país donde
los presos se cosen la boca.
para que alguien los escuche.
Una aguja también es
un silencio
donde aúllan todos los metales.