El paraíso invisible
¿Por qué se empeñan en no ver lo evidente? ¿Por qué
siempre quieren inventar otra realidad? Ponte de
rodillas.
No oigas a nadie.
Sólo escúchalo a él.
El Presidente, ahora, también es un milagro
Por Alberto Barrera Tyszka
¿Te sientes
inseguro y rodeado de tinieblas? ¿No entiendes lo que
ocurre a tu alrededor y vives lleno de confusión y de
temor? ¿A menudo estás triste o taciturno? ¿Con
frecuencia toca a tu puerta la melancolía? ¿Piensas que
lo peor está a punto de ocurrir?... Di ¡No! ¡Basta ya!
¡Se acabó! ¡Por fin ha llegado el método para vivir en
paz y encontrar la luz! ¡Sacúdete ahora los fantasmas
enemigos! A ritmo de redoblante, repite conmigo: ¡No
pasará! ¡No pasará! ¡La realidad no pasará! Se trata de
una práctica sencilla pero muy eficaz. Puede
implementarse a toda hora y en cualquier circunstancia.
Es el nuevo método bolivariano para ver la realidad.
Pero no cualquier realidad sino la realidad-realidad, la
realidad realmente real, ¡la verdadera realidad! Es la
mejor manera de evitar los espejismos diabólicos y
entrar por la senda de la verdadera plenitud.
Ejemplos hay muchos. Diariamente, se nos ofrecen nuevos
y mejores modelos, puros caminos de esperanza. Ahí está
el apóstol Haiman el Troudi.
¿Alguien dice que hay problemas en el Metro de Caracas?
¡Por favor! Cierra los ojos. Junta suavemente la punta
de tus dedos. Respira hondo. Sostén el aire en el
duodeno. Susurra una o pegada a una eme por cinco o seis
segundos. ¡Ya está! ¡Abre los ojos de nuevo! ¡No hay
nada! Y si acaso existe algún problema es por culpa de
los usuarios, pobres idiotas que ni siquiera saben cómo
utilizar nuestra maravilla subterránea. No te dejes
marear por los impíos: viaja por el país con los ojos
cerrados.
Otro ejemplo luminoso lo dio esta semana la jueza
Dinorah Yosmar González. Con rápida contundencia,
determinó que los insultos de Mario Silva, en la
televisión de todos los venezolanos, forman parte de su
ejercicio de la libertad de expresión. En un país donde
se sancionan canales por supuesto uso sesgado del
discurso, donde determinadas formas de lenguaje pueden
ser consideradas un delito, de pronto un tribunal decide
que hay un "hijo de puta" que sí vale, que sí es legal,
que sí es legítimo. ¡No te dejes engañar! ¡No atiendas a
las voces diferentes! ¡No te asomes a los otros canales!
Junta de nuevo la yema de tus dedos. Repite el mantra
sagrado: la justicia es justa, justa, justa. Sólo se
transmite por VTV. No tiene espada sino una hojilla.
Fíjate en la cumbre de presidentes de esta semana. Es el
mejor ejemplo que tenemos.
Casi alcanzamos la perfección. La mayoría de los
trabajadores está de vacaciones. El tránsito vehicular
se encuentra restringido. Los mandatarios se reúnen
dentro de un cuartel... Es la manera más perfecta de ver
nítidamente la realidad. Sin inseguridad social. Sin
manifestaciones de ningún tipo. Sin riesgos. Sin
problemas. Todo en orden, en el orden de los uniformes,
por supuesto. ¡Que no te dejen ciego las alucinaciones
de la diversidad! ¡No mires hacia fuera! ¡Fuera no hay
nada que mirar! ¡Ese es el reino de los paganos, el
reino de la oscuridad! Entonemos todos juntos el mismo
cántico: La ciudadanía es hereje. Sólo el Ejército nos
puede salvar.
Los demonios están desatados. Tienes que estar alerta.
Se te meten en los ojos y te envenenan la mirada. Nunca
descansan. Seguro que, como el imperio les paga en
dólares, siempre quieren trabajar tiempo extra.
Protestan, reclaman, marchan.
Mienten en la radio, en las prisiones, en los
hospitales, en las esquinas... Sólo buscan distorsionar
la realidad, confundir al rebaño. Si no, ahí está el
caso de la salud del Presidente. ¡No tiene nada! ¡Se
curó de lo que tenía que curarse y ya! ¿Acaso no está
claro? Aquello que tenía en la zona donde estaba ya no
lo tiene ni tampoco está donde estaba. Fue en su
momento, pero ya no es.
Hubo lo que se sabe que hubo y que ahora, como también
se sabe, ya no hay. ¿Por qué se empeñan en no ver lo
evidente? ¿Por qué siempre quieren inventar otra
realidad? Ponte de rodillas. No oigas a nadie. Sólo
escúchalo a él. El Presidente, ahora, también es un
milagro.
¿Te sientes inseguro y rodeado de tinieblas? ¿No
entiendes lo que ocurre a tu alrededor y vives lleno de
confusión y de temor? ¿A menudo estás triste o
taciturno? ¿Con frecuencia toca a tu puerta la
melancolía? ¿Piensas que lo peor está a punto de
ocurrir?... Di ¡No! ¡Ahora puedes! ¡Dile no al
desempleo! ¡Dile no a la inflación! ¡Dile no a la
inseguridad! ¡No dejes que los impíos te perturben! ¡Los
damnificados están felices! ¡Los presos se mueren de
alegría! ¡Los trabajadores cantan himnos de gozo! ¡Los
hospitales cada día están mejor! Agárrense de las manos.
Unos a otros, conmigo. Todo es perfecto. Este en el
paraíso invisible. Aquí vivimos.