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De Interés
REPORTAJE
La más bella obra de
propaganda
'El alcalde de Zalamea', de
la Compañía Nacional de Teatro Clásico, abre Almagro
Por Rosana Torres
"¿Sabéis que estáis obligado / a
sufrir, por ser quien sois, / estas cargas?". "Con mi
hacienda, / pero con mi fama, no. / Al Rey, la hacienda
y la vida se ha de dar, pero el honor / es patrimonio
del alma, / y el alma sólo es de Dios".
Fue Pedro Calderón de la Barca quien
en 1636 les hizo mantener esta conversación al noble don
Lope de Figueroa y al villano y altivo Pedro Crespo. Esos
versos que tan lúcidamente aclaraban la propiedad de
ciertas pertenencias son hoy patrimonio de la humanidad,
grabados en el imaginario colectivo al igual que la obra
de la que surgen, El alcalde de Zalamea, la más
conocida y bella de todo el teatro áureo español junto con
La vida es sueño, pero también el mejor drama de
propaganda política que nunca se haya escrito.

Todo en El
alcalde de Zalamea está al servicio de la mayor gloria
del poder, en este caso el rey. Calderón toma unos hechos
reales y con genialidad, belleza y una perfecta
arquitectura dramática va llevando al espectador a favor
de la causa del alcalde Pedro Crespo. Pero al final es el
rey, prevaricando, quien da el golpe de efecto y queda
como verdadero defensor del honor y la justicia. Y a pesar
de que en realidad Crespo no tiene jurisdicción para hacer
lo que hace y presenta como única razón legal para sus
intervenciones los hechos consumados. El poder como gran
salvador de desmanes y abusos.
El alcalde de
Zalamea, a cargo de la Compañía Nacional de Teatro
Clásico (CNTC), fue el estreno que inauguró el viernes por
la noche la 33ª edición del Festival Internacional de
Teatro Clásico de Almagro, que se desarrolla hasta el día
25. Eduardo Vasco, responsable de esta puesta en escena,
se ha atrevido con la que quizá sea la pieza más
estudiada, analizada y diseccionada palabra a palabra por
la crítica especializada de todo el mundo. Ha echado el
resto y ha tomado como Pedro Crespo a Joaquín Notario, el
más brillante y completo de los actuales actores españoles
de teatro clásico, quien además se crece cuando le toca un
calderón (insuperable en La vida es sueño de
Calixto Bieito). Junto a él otros solventes intérpretes
como Pepa Pedroche en la Chispa, José Luis Santos en uno
de los mejores Don Lope que se hayan visto, además de
Ernesto Arias, David Lorente, David Boceta y una joven Eva
Rufo a la que se le auguró un brillante futuro en el
teatro clásico desde sus inicios. El vestuario ha sido una
labor de investigación y búsqueda en los almacenes de la
CNTC de Lorenzo Caprile, quien ha recuperado
fundamentalmente trajes creador por él mismo y de Pedro
Moreno.
"En la obra habitan
unos personajes profundos, sinceros y asombrosamente
pegados a la realidad; Calderón rentabiliza desde el punto
de vista dramático un problema de su época: los desmanes
de la soldadesca con los villanos", apunta Vasco, quien la
noche del viernes se mostraba contento y halagado por las
felicitaciones recibidas, entre ellas las de la ministra
de Cultura, Ángeles González-Sinde y el director del INAEM,
Félix Palomero.
"Lo sustancial
tiene que ver con la ambición de tener una compañía con un
estilo muy definido y eso ya está ahí". Con esta frase
Vasco se refería a que la CNTC ya abordó esta pieza en
1988 en un inolvidable montaje de José Luis Alonso con
Jesús Puente y en 2000, dirigida por Sergi Belbel y con
Roberto Quintana. Desde el viernes ya son un trío genial.
El País, España, 4
de julio de 2010
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