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Las
confesiones de Mario Vargas Llosa
Por Dominique Rodríguez Dalvard
El año pasado fue estrenada en Lima la obra de teatro 'Al
pie del Támesis,' escrita por Mario Vargas Llosa, con un
tinte dramático y muy rápidamente pasó a tener una versión
en comedia en las tablas venezolanas, gracias a la
interpretación del Grupo Actoral 80.
Justamente esta última mirada fue la que el público
capitalino pudo apreciar el martes 26 de mayo pasado, en
el auditorio del Museo Nacional de Colombia.
Solo a manera de anécdota, resulta curiosa la elección de
esta obra para el evento para el cual fue presentada en
Colombia: para recaudar fondos para la construcción de la
Fundación Notas de paz en Cali. Esto,
porque el tema de la obra es tremendamente complejo y,
para muchos, moralmente cuestionable. Bien haya sido algo
planeado o no, el resultado fue demoledor y muy aplaudido.
Se trata de un intenso diálogo entre
'Chispas' (Iván Tamayo) y 'Pirulo' (Carlota Sosa)
(convertido en Raquel) treinta años después de un
desafortunado encuentro en donde el primero le dio un
golpazo al otro porque éste último quiso darle un beso.
Evento que les cambió la vida a ambos.
En un austero escenario -vale la pena
resaltar que el Museo resultó ser es un espacio muy
interesante para presentar obras de teatro-, una elegante
puerta doble con manijas doradas, que daba entrada a la
suite del Hotel Savoy de Londres, un tapete y dos sillas,
se desarrolla la acción.
'Chispas', un empresario latinoamericano
de 45 años al que el Financial Times le dedica una nota
por su visita a la capital británica, recibe la extraña
llamada de alguien que le hace rememorar su adolescencia.
"Habla con Raquel Saavedra (con las a muy arrastradas),
hermana de su amigo de la infancia", dice la voz. Chispas,
devorado por la curiosidad de volver a oír un nombre que
le trae mil recuerdos, la recibe en su suite. Rápidamente,
llegan las preguntas.
"Nunca supe de una hermana en esa familia,
nunca oí de Raquel, y eso que me la pasaba allá todos los
días", dice, dudoso, creyéndose engañado. Pero ella sabe
demasiados detalles, demasiados para tratarse de una
broma. El golpe, la sangre, el intento de darle un beso,
las duchas... ¿cómo va a saber tantos detalles tan
íntimos? Pasará poco tiempo para que él entienda que
Raquel es en realidad su amigo 'Pirulo'.
Por supuesto que le caerá como un baldado
de agua fría. Las preguntas incómodas sobre la operación,
el asco que profesa, la burla incluso, serán apenas un
capítulo previo para que 'Chispas' empiece a abrirse a
esta mujer inquietante y decidida.
Poco tiempo pasará para que éste revele
que es inmensamente infeliz, "poco feliz no es lo mismo a
desdichado", le dice entredientes, tratando de excusarse,
sus tres matrimonios fallidos son apenas una consecuencia
de ello. Y empieza a confesarle que su vida también cambió
del todo ese día, y que nunca le pudo perdonar que se
desapareciera como lo hizo, que se borrara de la faz de la
tierra.
"Éramos los mejores amigos, íbamos al
cine, conquistábamos a las chicas, hacíamos ejercicio
juntos", dice embalado. Excusas superficiales para ir
mostrando el vacío que le provocó la pérdida de su amigo.
Algo que lo quebró por dentro, lo desconfiguró, lo
incompletó, le hizo cambiar su sueño de volverse
arquitecto para convertirse en un calculador administrador
de empresas. "Solo la ausencia me mostró lo importante que
eras", expresa casi desesperado.
Todo va subiendo de tono, es una confesión
lo que sucede en escena gracias a la habilidad de estos
dos excelentes actores Iván Tamayo y Carlota Sosa y de un
gran texto, cuando empiezan a hacerse saltos temporales,
escenas de un matrimonio de ellos dos, de un momento
inmensamente feliz.
Luego, los delirios de Raquel que le
exclama que por qué la mató, y él, trata de explicarle que
todo fue un accidente, que no quería hacerle daño, que
nunca pensó que esa pesa le haría tanto mal... Es un mal
sueño, son 30 años de culpa disfrazada en éxito, 30 años
de fantasmasque no dejarán en paz a 'Chispas'. Un
solo acto, tremendo y doloroso.
Cambio, Colombia, 30 de mayo de 2009
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