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De Interés
El fuego sagrado
Entrevista Verónica Oddó y Juan Carlos Gené.
Estrenan una adaptación de Lorca, con Violeta Zorrilla
y Camilo Parodi.
Por Juan José Santillán
Entre las escenas
de Bodas de sangre (un juego para cuatro actores)
se entrecruza la voz de un personaje que reproduce la
memoria de un niño. El pequeño, con poco más de ocho años,
entre otras cosas, escucha que un poeta fue fusilado y
percibe el dolor que el acontecimiento provoca en su
familia. Ese niño es Juan Carlos Gené y el recuerdo tiene
lugar en la casa de su abuelo. La versión del texto de
Lorca que vuelve a convocar a la escena a Gené, quien
además de actuar tiene a cargo la dirección y la
dramaturgia, marca otro suceso: la vuelta a la actuación
de su compañera, la actriz chilena Verónica Oddó. Juntos
decidieron plegarse al trabajo generado por sus alumnos
Violeta Zorrilla y Camilo Parodi, quienes montaron el
texto de Lorca con una potencia que provocó llevar el
proyecto a una instancia superior a la del ejercicio
teatral.

“Verónica y yo
-dice Gené- tenemos una vieja relación con Lorca. Juntos
hicimos muchas obras que tuvieron como origen textos
suyos, desde Memorial del cordero asesinado ,
pasando por Cuerpos presentes entre los naranjos y la
hierba buena . Esta es la primera vez que trabajamos
sobre una obra para teatro, antes fueron collages de sus
versos. Camilo y Violeta, que hace años entrenan con
nosotros, comenzaron a presentar trabajos sobre Bodas
de sangre .
¿De qué manera se
originó la idea de entrecruzar en el espectáculo sus
recuerdos familiares? Gené : Hacía falta un relato para
unir todas las escenas porque teníamos sólo cuatro actores
y Lorca pide dos tríos. Y se me ocurrió vincular el texto
con los mitos familiares que fundamentan existencias. Como
la memoria siempre inventa recuerdos, y uno no sabe bien
dónde termina lo real y dónde comienza lo fántastico,
quise jugar con esa idea. Hubo cuatro o cinco versiones
del texto. Una de las dificultades fue evitar que mi
historia tenga demasiado protagonismo frente a la obra de
Lorca. Por suerte tuvimos mucho tiempo para elaborar este
planteo en los ensayos.
Oddó : Trabajamos
lo que va de este año y parte del anterior. Partimos con
varias cosas ya propuestas por Camilo y Violeta en sus
ejercicios que no queríamos perder en el montaje final.
¿Qué los incentiva
a volver tantas veces a Lorca? Gené : En mi caso es una
cuestión generacional. Para todos los que rondan mi edad,
los que fuimos niños o adolescentes durante la Guerra
Civil Española, es una bandera. Además, pienso que es
difícil encontrar dramaturgos que tengan la potencia
trágica de Federico García Lorca en el siglo XX.
Oddó : En mi caso
no hay una cuestión generacional, soy bastante menos vieja
que Juan (ríe). Nací en el ‘43 y en mi casa la presencia
de Lorca era muy fuerte. Siempre lo asocié al barco que
trajo Neruda con exiliados de la guerra civil a Chile.
Algunos de ellos vivieron en mi casa. Lorca fue siempre un
personaje cercano para mí.
Ustedes además de
actuar juntos son pareja. ¿Cómo conciliaron su historia
personal con el trabajo? Oddó : Nos conocimos en Caracas
en carácter de exiliados. Entré al taller de actuación de
Juan en el Grupo Actoral 80. Yo venía de la danza y la
pantomima. Luego volvimos a Buenos Aires y en 2001 hice el
experimento de pasar un tiempo del año en Argentina y otro
en Chile. La última vez que trabajé como actriz aquí fue
hace diez años. Ahora volvemos a estar juntos no sólo en
la docencia sino en el escenario.
Gené : Nos
conocimos fuera de Argentina y creamos una patria común en
el escenario. Hay un hecho profesional que me impactó. Y
es que vi en ella una clave de algo que buscaba y giraba
alrededor de la pregunta de cómo se transita del
entrenamiento a la interpretación. A partir de ahí nos
complementamos muy bien. Mi manera de enfocar lo teatral y
la formación cambió desde el momento en que empecé a
trabajar con Verónica.
El Clarín, Argentina, 18 de julio de 2010
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