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Rafael Cadenas: "Nunca he sabido lo que
es un poema"
Poeta, ensayista y traductor, Rafael Cadenas nació en
1930. Fue figura fundamental del Grupo Tabla redonda. En
1985 fue reconocido con el Premio Nacional de
Literatura. Es Doctor Honoris Causa de la Universidad de
los Andes y de la Universidad Central de Venezuela.
Una preciosa edición de Obra entera, que la Editorial
Pre-Textos puso a circular en 2007, ha dado un nuevo
impulso a la difusión de su obra en España
Por Harry Almena

Desde la aparición de tu libro El
taller de al lado en 2005, donde recopilas gran parte de
tu trabajo de traductor, hace ya algún tiempo que no
publicas en Venezuela. Entiendo que editoriales
extranjeras han estado pendientes de lo que escribes. Me
gustaría que hicieses un repaso de esos escenarios,
desde la publicación en el Fondo de Cultura Económica de
tu obra entera. Ésta se reeditó por la Editorial Pre–Textos
en 2007.
Hace dos meses salió, con este mismo
sello, Habla Walt Whitman, el libro de las
conversaciones, pero le añadí veinte páginas. En 2007 se
publicó Un’ Isola e altre poesie, edición bilingüe en
italiano y español por la editorial Ponte Sist, y
Memorial en inglés y español por la Universidad Nacional
de San Marcos del Perú. Aquí la Universidad Simón
Bolívar volvió a publicar el año pasado Realidad y
literatura.
Antes, en 2003, había aparecido en Francia una selección
con el título de Fausses manoeubres y en Canadá Poèmes
choisis, un año después. Bilingües ambos libros.
Me llama la atención que en la antología de Visor hecha
por Ana Nuño no aparece "Derrota", poema que nuestra
crítica siempre ha celebrado como representativo de una
generación. ¿Estas conforme con esa ausencia? De ese
texto, ¿qué hay todavía que hable de ti?
Estoy de
acuerdo con que no se incluyera, en parte porque se ha
publicado mucho y traducido también a varios idiomas;
porque está lleno de quejas y desde hace años dejé de
quejarme; porque tiene cierto vínculo con la absurda y
dolorosa lucha armada contra un gobierno democrático, lo
que contribuyó a traer la autocracia militarista que se
ha enseñoreado en el país. Hoy no siento, pues, que
"Derrota" me exprese.
"Fracaso", en cambio, no tiene esas limitaciones.
Te voy a contar cómo se publicó la primera vez.
Adriano [González León] me pidió unos poemas para
Clarín, periódico de izquierda que dirigía Luis
Miquelena. Le llevé varios y le dije: mira, aquí está
éste que yo llamo "Derrota", pero no creo que sea un
poema, sino una serie de frases confesionales. Entonces
él lo leyó y su respuesta inmediata fue: éste es el que
voy a publicar, y lo presentó con una nota.
Como ves, nunca he sabido lo que es un poema.
En varias oportunidades te he oído decir que una de las
poesías más interesantes del siglo xx se ha escrito en
Polonia. Al revisar tus traducciones y tus recientes
Contestaciones, el lector se percata de la presencia de
muchos poetas de ese país: Wislawa Szymborska, Zbigniew
Herbert, Tadeusz Rosewicz, Tymoteusz Karpowicz,
Stanislaw Baranczak ¿A qué se debe esta cercanía? ¿Qué
asuntos en particular te interesa de ellos?
La cercanía
se debe a que ellos pueden aleccionarnos. Su país se lo
dividieron Stalin y Hitler, luego éste lo ocupó, después
la Unión Soviética lo liberó, pero le impuso una
dictadura comunista que duró como cuarenta años. Esta
historia está presente, de manera directa o indirecta,
en todos ellos. Nosotros aquí no hemos vivido nada de
eso, espero que la convivencia sea lo que se imponga,
pues un país partido en dos pedazos, no puede andar;
pero está ejecutándose un proyecto que se encubre
eufemísticamente con la inofensiva palabra socialismo,
para no manifestar su verdadero designio: la dominación
total de la sociedad.
Se busca uniformarla, literal y figuradamente; fanatizar
a los venezolanos que siempre han sido muy abiertos ante
las diversidades del mundo, inculcarles un odio que
nunca ha tenido. Todo esto se hace con música de Cuba
donde, me han dicho, que la única libertad que existe es
la de callar. Aquí viene al caso Unamuno: él decía
sentir lástima por un pueblo unánime. Debo agregar que
yo quisiera estar equivocado.
Uno de los poetas que nombraste, Tadeusz Rósewicz, lo ha
editado bid&co. Yo se lo recomiendo a los lectores y
escribí unas palabras para presentarlo en la Feria del
Libro de la Universidad Metropolitana, pero no hubo
público. Creo que no se anunció bien o no tengo poder de
convocatoria, como se suele decir; si es así, me place,
pues no me gusta ninguna clase de poder. Creo que el
poder es maligno bajo cualquier forma, como lo vemos
diariamente en todas las esferas, aun en las más
insignificantes.
En tu poesía pueden distinguirse claramente dos etapas.
La primera –que arranca con Una isla (1958), continúa
con Los cuadernos del destierro (1960), Falsas maniobras
(1966) y concluye con Memorial (1977), donde se percibe
cierto regodeo con el lenguaje y la elaboración de
metáforas, y una segunda –que se inicia con Amante
(1983), Dichos (1992) y concluye con Ges tiones (1992)–
donde asistimos a una simplificación de los recursos
estilísticos. ¿Hasta qué punto es cierta esta
apreciación? ¿Tienes la distancia suficiente como para
hablar de este work in progress?
Gestiones y Amante
difieren un tanto de lo anterior, Dichos son aforismos,
no poesías, o más llanamente, frases que compendian
alguna idea. A veces me ocurre que convierto en prosa
algún poema, o al contrario, lo que inicialmente iba a
ser prosa pasa a ser poema. Al menos esa es su
intención. También ciertos versos se vuelven frases. Hay
un trasiego.
Las palabras van y vienen.
Se debería ver como totalidad lo que uno hace.
Todo forma parte de lo mismo. Una entrevista, una
anotación, una charla, un poema, una nota para algún
taller y hasta una conversación se vinculan, se
entretejen, se aclaran o se apoyan entre sí. Lo que pasa
es que solemos privilegiar un medio, el que en un
momento dado se destaque. Czeslaw Milosz dice que
algunos de sus poemas son apuntes, y eso me agrada
porque soy muy lacónico. Es como encontrar apoyo en un
gran poeta. Conviene recordar que siempre ha habido
poemas breves y poemas largos; lo importante es que en
ellos se aloje la poesía, dama muy esquiva, como lo
saben muy bien sus amadores, los poetas, a quienes un
día les sonríe y otro día los castiga con sus desdenes.
En cuanto a las poetas, la llevan en sí.
Durante mucho tiempo, tu presencia daba la impresión de
distancia, de reserva, de ser un hombre a quien era
difícil de acceder. Yo nunca he compartido esa opinión,
pero la gente aún tiene esa impresión de ti. Desde hace
ya algunos años, tu asistencia a eventos relacionados
con la literatura es una constante. Se te ve a menudo en
presentaciones, en lecturas, tú mismo participas en
ellas junto a escritores jóvenes. Has participado en
eventos internacionales junto a poetas reconocidos. Se
publica tu obra en otras lenguas. Ese cambio, del
taciturno al expansivo, para decirlo de alguna manera,
¿es cierto? Y, de ser cierto, ¿qué influyó en eso?
Sí,
la introversión dio paso lentamente a cierta
extroversión, pero siempre he vivido de dar clases,
incluso en un colegio para muchachos venezolanos en
Trinidad, es decir, he tenido que hablar mucho, aunque
también se que callo mucho. Al mismo tiempo, valoro
bastante la conversación. Por cierto, en ese mismo
colegio dio clases Juan Sánchez Peláez cuando iba para
Chile. Dos años antes de que cayera la dictadura militar
–esta es una redundancia: no hay ninguna que no lo sea–
pude regresar al país. En ese lapso trabajé en el Moral
y Luces y en otros colegios; también como corrector de
pruebas en El Nacional, y con otra función, un tanto
vaga, en el Sindicato de Trabajadores de la Prensa.
Después me tocó participar, sin mucha entrega, durante
los frenéticos años sesenta en las reuniones de Sabana
Grande. De manera que siempre estuve abierto a todo lo
que ocurría.
Voy a esos eventos que mencionas porque así veo a los
amigos y amigas.
Además hay que apoyar esas actividades. Son importantes.
Indican que nuestra sociedad está viva, y mientras lo
esté, no podrá ser subyugada.
Fuera de Venezuela también participo en eventos
semejantes. Este mes estoy invitado al Festival de
Poesía de Granada que se realizará en la casa de García
Lorca. Me toca abrirlo con una lectura de poesía.
También leeré en Málaga y en Valladolid, todo ello si el
Tao me lo permite. ¿Cómo rehusar esta invitación de mis
amigos de España, adonde además me gusta ir? Los honores
no deben buscarse, eso es indigno, pero tampoco rechazarse.
Tengo muy presente también que allá está una parte
principal de nuestras raíces, comenzando por la que
carga el idioma, el mismo con que el actual gobierno
ataca el imperio español. ¡A estas alturas! Es como si a
los españoles les diera por arremeter verbalmente contra
Italia porque el Imperio romano ocupó su país.
Es asimismo una
insensatez inculcar odio a Estados Unidos, país del que
nunca hemos sido colonia, aunque sí muy influidos por
él.
Recordemos, de paso, que le sacó las castañas del fuego
al altisonante Cipriano Castro, aunque haya sido con
ánimo imperial. Es más: los agravios que hayan infligido
algunos de sus gobernantes a otros países de
Hispanoamérica, si bien no se olvidan, deben ser puestos
en un segundo plano para poder coexistir en paz. La
Unión Europea no existiría hoy si los países que la
forman no hubiesen depuesto sus rencores.
Es pública y notoria tu posición en relación al ambiente
político en nuestro continente y, particularmente, con
respecto a lo que sucede en el país. Durante mucho
tiempo, estuviste cerca de los planteamientos de la
izquierda venezolana y entiendo que, en algún momento,
fuiste militante de la Juventud Comunista. He visto y
oído muchas declaraciones en contra de tus opiniones y
actitudes por parte de la burocracia cultural de este
país e, inclusive, de poetas.
¿Es esto un problema entre la ética y la estética? Lo
que hago a veces es dar declaraciones muy críticas sobre
lo que ocurre aquí, pero debo advertirte que la palabra
enemigo no existe en mi vocabulario. ¿Hasta
cuando los seres humanos van a seguir destrozándose por
ideologías, nacionalismos, religiones? Son las
adhesiones fanáticas a credos las que traen tanta
destrucción. Ningún país en el mundo está exento de
violencia, en todos está latente o manifiesta. En el
nuestro, su gobierno está preparando una guerra, que,
para decirlo con una frase de Erasmo, sería el
naufragio de todo bien, y la mayoría de los
venezolanos no quiere eso. Además, toda guerra es
fratricida.
En una entrevista que le hizo María Elena Walsh a Doris
Lessing, ésta tilda de psicopatología masiva el
comunismo en el cual creyó durante su juventud, y dice
que ella y sus amigos creían estar salvando el mundo,
pero no querían ver lo que estaba pasando en la Unión
Soviética, que para mí ha sido el mayor engaño de la
historia, y ahora nuestros revolucionarios como que
quieren repetir esa experiencia.
Ella también fustiga a los idealistas. Los considera
gente peligrosa. Las uto pías –afirma–
convierten a los hombres en salvajes que se matan los
unos a los otros.
El gran escritor ruso Alexander Herzen pone en boca de
los salvadores de países estas palabras: No
sotros no somos el médico, somos la enfermedad. En
su libro Pensadores rusos, Isaiah Berlin le
dedica un ensayo muy útil para nosotros. ¿Por qué no
leería yo a Herzen en vez de Lenin? Entonces no se
conseguía nada suyo y tampoco hubiera tenido efecto en
mí.
Cuando uno es muy joven no oye.
Hay, sin embargo, políticos ejemplares. Nelson Mandela
sería uno. Después de estar veintisiete años en prisión,
sale sin odio a hablar con su ene migo
para construir una nación. ¿Por qué no nos lo prestarán?
Estoy bromeando contigo: aquí también hay hombres y
mujeres valientes, con ética, que luchan todos los días,
presos o en exilio o libres.
De esas naderías que llaman injurias –la frase es
de Santa Teresa– casi nunca me entero. Yo no ataco a
personas. Me resulta imposible porque no puedo desdeñar.
Sé que eres un constante curioso de las librerías. ¿Qué
lees actualmente? ¿En qué cosas te ocupas desde el
ejercicio de la escritura? Hace poco leí Inmadurez,
la enfermedad de nuestro tiempo, de Francesco M.
Caraluccio, libro editado por Siruela. Es un estudio del
infantilismo en los adultos a través de la historia,
sobre la voluntad de no crecer. Se trata de un fenómeno
muy actual que el autor examina en diferentes áreas y al
cual le atribuye la decadencia del mundo occidental y el
nacimiento de los totalitarismos. ¿No es infantil,
pongamos por caso, eso de buscar culpables de los
problemas del país en vez de la verdad? ¿O que el Papa
diga que el infierno es un lugar que existe realmente?
¿O que el presidente de Irán afirme que su país es el
más poderoso del mundo? Podría seguir dándote ejemplos.
En este momento estoy sumergido en la autobiografía, sin
título, de Nina Berberoba. Cómo nos gusta este
género. A Nina le tocó vivir en su juventud durante el
período de la revolución comunista, primero en Rusia y
luego en Alemania, en Francia y finalmente en Estados
Unidos. Conoció muchos de los escritores y poetas de ese
momento. Critica el régimen soviético, pero no se
identifica con el sector más reaccionario de la
emigración. Sin embargo, menciona a cada víctima de
Stalin. Nina dice que el acabó con tres generaciones de
creadores.
Comienzo a hojear La nueva clase de Milovan
Djilas, libro que debería reeditarse aquí. El hecho de
que la revolución produzca otra clase privilegiada ya
puede considerarse, a mi ver, una ley de la historia.
Los revolucionarios venezolanos podrían, si lo leen,
procurar que esa ley no se cumpla. En este momento, lo
de que Ahora Venezuela es de todos no me parece
verdad; creo más bien que es de algunos todos.
El Nacional, 30 de agosto de 2008
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