ENTREVISTA // Carlota
Sosa, actriz
"El poder simplemente
convulsiona"
"Para que alguien reprima
y abuse del poder de esa manera es porque tiene un
gran resentimiento"
Por Roberto
Rodríguez
"Hay cosas que no se pueden ni
se deben pensar" es una de las frases que desde su
prepotencia recita el personaje principal en la pieza
La casa de Bernarda Alba de Federico García
Lorca. Quizás una idea similar cruzó de manera
discreta la mente de Carlota Sosa cuando hace más de
un año le ofrecieron el rol en cuestión.
Para ella, incorporarse al elenco de la pieza dirigida
por Iraida Tapias ha sido una suerte de deja vu.
"El personaje de Martirio fue el primero que hice en
el teatro universitario de la UCAB, si la vuelven a
montar en unos años, seré la abuela", dice entre
risas. Sosa es ahora Bernarda, el controlador
personaje creado por Lorca para establecer desde el
seno maternal de los años treinta el símil con el
poder y sus desmanes.
Aunque por otros compromisos sobre las tablas casi no
se llega a concretar su participación como la
despiadada viuda, Sosa logró manejar su agenda y no
perderse esta oportunidad. "Para mí es un proyecto de
envergadura, en el sentido de que no es un montaje
nada fácil, no es un teatro sencillo, es un clásico y
no es un tipo de teatro que se haga con frecuencia, ha
sido muy gratificante", asegura.
Con ya una semana en cartelera, Sosa habla de la pieza
y explica cómo armó a su Bernarda. "Un personaje así
es muy difícil porque uno tiene que conectarse con
ciertos rasgos de humanidad para poder darle vida a
una mujer tan sádica, cosa que no es fácil".
Para hacer de la castradora matrona alguien verosímil,
Sosa tuvo que hacer un trabajo de revisión interna.
"Tuve que conectarme con mi lado oscuro y con mis
sombras", explica la actriz.
Un elemento que Carlota decidió -apoyada por la
directora- que sería fundamental fue la voz del
personaje. "Para mí, ese tipo de autoridad que se basa
en tratar de aplastar a los demás usa su voz, por ello
usé la de Bernarda hasta que llega a ser insoportable
cada vez que sale a escena".
El elemento vocal no pasa inadvertido para nadie. "El
otro día el 'Pollo' Brito me preguntó si tenía una
corneta incorporada en la espalda", explica entre
carcajadas.
Sosa se planteó crear una Bernarda que funcionara como
una metáfora del poder absoluto, donde la relación con
sus hijas diera pie a pensar que "al final la
libertad, así sea con la muerte, termina triunfando",
sostiene.
"La muerte de Adela se convierte en la destrucción de
Bernarda, la rompe, aunque ella pretenda lo
contrario", indica categóricamente.
Pero, ¿aprende el poder de las rebeliones? Sosa cree
que no. "El poder simplemente convulsiona, es
golpeado, lo cual no quiere decir que aprenda; si
hubiera Bernarda parte dos, estoy segura de que ella
se recuperaría de ese golpe y arremetería con más
fiereza", se atreve a especular la actriz.
La interpretación que hace Sosa de la brutal madre
lorquiana no deja indiferente a nadie. Incluso llega a
establecer pares con referentes locales igualmente
dominantes. "Hubo alguien que después de ver la obra
me dijo que por qué no hacía de Doña Bárbara, y la
verdad es que ellas tienen mucho en común", comparte.
Queda allí la idea para algún creador.
Las comparaciones no le resultan extrañas a Sosa.
"Para que alguien reprima a sus semejantes y abuse así
del poder tiene que tener un resentimiento muy grande.
No creo que haya que apuntar a nadie para entender las
similitudes que podemos encontrar muy cerca".