En Art, la
autora francesa Yasmina Reza parte de lo más sencillo -y
hasta banal- para abordar los temas más profundos. La
discusión de tres amigos en torno a un cuadro en blanco
desemboca en una guerra donde tambalean la relación de
estos personajes, el concepto de arte, la tolerancia...
En Un dios salvaje, la más reciente pieza de la
autora, la tónica es la misma pero el conflicto es otro.
El público local tuvo acceso a Art gracias al
Grupo Actoral 80, dirigido por Héctor Manrique, que
ahora trae Un dios salvaje, a cargo de Carlota
Sosa, Iván Tamayo, Martha Estrada y Basilio Álvarez.
Un niño ha golpeado a otro y los padres de ambos se
reúnen a conversar cordialmente en torno al tema. Pues
el golpe será un juego de niños comparado con los
problemas que aflorarán paulatinamente en aquellas dos
familias.
"Yasmina Reza toma un tema sencillo para hablar de los
demonios humanos... Es una comedia muy dura y agria,
porque te das cuenta de que los niños no hacen otra cosa
que reproducir lo que ven en casa", comenta el director
Héctor Manrique, al tiempo que agrega: "Descubres a dos
parejas de desquiciados, obsesivos en la construcción de
sí mismos... Es una obra descarnada y muy
desesperanzadora".
Un dios salvaje se ha estrenado en Buenos Aires y
hace dos años en Madrid, con gran éxito de crítica y de
taquilla. "Después de Art, esta ha sido la pieza
más exitosa de la autora -cuenta Manrique-. Y es que hay
una benevolencia en su obra que está relacionada con su
inteligencia autoral. Creo que la gente se va a sentir
muy reflejada".
El director recuerda que conoció la obra en Madrid.
"Pasé mucho de la función con los ojos cerrados para
centrarme en el texto. Me interesó muchísimo y me
pareció necesaria sobre todo en este momento cuando
tenemos la necesidad de encontrarnos y escucharnos".
Maribel Verdú formó parte del elenco de la versión
española, junto a Aitana Sánchez-Gijón, Antonio Molero y
Pere Ponce. Isabelle Hupert brilló en la puesta francesa
y Ralph Fiennes en la londinense.
Y es que hay en el texto una interesante reflexión en
torno a la pareja y al individuo. "El problema con uno
mismo es el más difícil, siempre es más sencillo
responsabilizar a los demás", dice Manrique.
En torno a la pareja, el director recuerda aquel refrán
que dice: "Los mochos se juntan pa' rascarse". "En la
vida real te encuentras con varios casos como las
parejas de mentirosos compulsivos. Son complicidades que
se crean. Si hay algo que estos cuatro personajes tienen
es un enorme ego. Eso no te permite conectarte contigo
ni con los demás".
La obra estrena el próximo viernes 12 de febrero a las
10:00 p.m. en el Trasnocho, Las Mercedes. El público
evaluará entonces si es cierto lo que afirma uno de los
personajes: "Yo creo en un dios salvaje. Es él quien nos
gobierna, sin solución de continuidad, desde la noche de
los tiempos". ARG