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De Interés
Teatro
psicológico
La obra Un dios
salvaje presenta, a través de dos parejas, el miedo al
fracaso propio de la humanidad
Por Marta Cotoret
Desde hace algún tiempo la comedia
psicológica con fondo crítico se ha hecho un espacio en
las tablas venezolanas. Un ejemplo fue la obra La última
sesión de Johnny Gavlovski, que tomó como base la tragedia
de Vargas para analizar la conducta humana ante
situaciones de crisis. En esta misma onda, el Grupo
Actoral 80 presenta la pieza Un dios salvaje, de la
dramaturga francesa Yasmina Reza.
El montaje toma como punto de partida la violencia
infantil para abordar temas como el descuido de los padres
a causa del trabajo, las diferencias matrimoniales y la
búsqueda del dinero por encima de todos los valores.
En las tablas, Miguel Cabrera (Basilio Álvarez) y Verónica
Cabrera (Martha Estrada) esperan la llegada de Alejandro
Ramírez (Iván Tamayo) y Ana Ramírez (Carlota Sosa) para
discutir acerca del altercado que han tenido sus hijos: el
niño de los Cabrera fue golpeado por el de los Ramírez con
un palo y esto le produjo la pérdida de dos dientes.
A la llegada de los Ramírez, la familia Cabrera pide una
explicación de lo ocurrido y reclama una disculpa hacia su
hijo. Pronto la conversación que parecía muy civilizada se
transformará en una trifulca en ocasiones matrimonial, en
otras sexual y, sobre todo, individual.
Los encendidos diálogos mostrarán la decepción de los
personajes ante la vida que les ha tocado.
Por ejemplo, Miguel se desempeña como vendedor de
"artículos de cocina", vive sometido por su mujer y además
tiene que lidiar con una madre que lo llama, por lo menos,
cinco veces al día. Y Ana muestra su insatisfacción ante
la indiferencia de su marido.
El texto de Reza y la excelente encuentran apoyados, en
esta oportunidad, por las actuaciones, en especial, de
Basilio Álvarez e Iván Tamayo. Ambos logran mantener la
atención en el público e imprimirle la dosis de tensión
necesaria a la historia.
POLÍTICA PRESENTE
Tal como ocurre en la vida del venezolano, la política no
se queda fuera de la historia. La supuesta manipulación de
la información por parte de los medios es denunciada por
Alejandro, un abogado que trata de defender a una empresa
farmacéutica de los cargos por los efectos secundarios
causados por algunos de sus productos.
"Mira lo que sacó Tal Cual, sí, ese periódico que manipula
la información", dice Alejandro a su cliente. Sin embargo,
a lo largo de la historia se descubre que la información
que emitió el diario es verídica.
Luego el mismo personaje sugiere entrelíneas una manera de
reconstruir el país. Para Alejandro, la unidad (sin
diferencias políticas) es la alternativa para sacar a
Venezuela adelante.
¿TRAGEDIA O COMEDIA ? El público venezolano ha demostrado
en varias oportunidades no estar preparado para digerir la
tragedia. Un ejemplo, La última sesión, citada
anteriormente. A pesar de que la obra de Gavlovski
recuerda el caso de un hombre que violó a unas niñas con
Síndrome de Down, los asistentes a las funciones no
pararon de reír.
Lo mismo ocurre con Un dios salvaje. En una parte de la
obra Miguel es golpeado por su mujer y, aunque se denuncia
la violencia doméstica de la que son víctimas miles de
venezolanos, el público que asistió a la función de
estreno no hizo más que burlarse.
Un dios salvaje se presenta los viernes y los sábados, a
las 10:00 pm, y los domingos a las 8:00 pm, en el Teatro
Trasnocho Cultural.
Tal
Cual,
19 de febrero de 2010
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