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De Interés
Ping Pong HÉCTOR
MANRIQUE, ACTOR Y DIRECTOR
"El Gobierno ayuda a los medios a ser más
útiles"
Por Jolguer Rodríguez Costa
- ¿Sigue siendo más fácil hacer
llorar que hacer reír?
Lamentablemente, en Venezuela la
gente ahora llora mucho más, y con razón.
Por primera vez en la historia de la televisión
venezolana ningún canal produce telenovelas, ¿se cumple
otra petición presidencial?
Muy probablemente. Tal vez, la
telenovela la quiere protagonizar él en su obsesión de
estar en la pantalla y saciar su ego tóxico.
¿Será que por ahí viene la Misión Culebra?
Más bien una vulgus mapanaris.
Acabando con este género, ¿subirá el rating de VTV?
Esa es misión imposible; hay muy
malos actores.
¿Vio Amores de Barrio Adentro?
Tengo muchas cosas que leer. Creo que
no la vieron ni quienes la hicieron.
Quitarle la novela a la mujer venezolana es como...
Arrebatarle su imaginario.
¿La novela incomparable?
No se ha hecho.
Y entre las colombianas, mexicanas, peruanas y
argentinas, ¿cuál supera a la venezolana?
No vivimos nuestro mejor momento.
¿Ha visto la novelas iraníes o bolivianas?
No practico deportes exóticos. Mejor
le hago caso a Groucho Marx y veo la televisión para
dirigirme a la biblioteca.
Y usted, para cubrirse las espaldas en esta situación,
monta ahora cuatro obras a la vez...
Lo mejor ahora es abocarnos a
nuestras obsesiones.
¿Cuánto ha durado oyendo un Aló, Presidente?
Una cosa es oírlo y otra ver tanto
posgrado en jalabolismo.
¿Qué tiene de político?
Mucho, me interesa y no lo rehúyo.
Igual cuando hace personajes serios que hacen reír,
como aquel Licenciado Merchán...
Nada más patético que quienes se
toman en serio a sí mismos.
¿Qué tipo de humor recomienda para sobrellevar la
situación?
Todos, incluido el mal humor.
¿Incluido el humor oficial?
Ese es como una mueca ácida.
¿El papel inolvidable?
Pío Miranda, en el El día que me
quieras.
¿Su papel más natural?
El de bolsa, que hago todos los días.
Su lengua es pugnaz hasta con usted mismo...
Soy muy polémico. He dicho cosas que
incomodan a los demás.
¿Ofrece disculpas?
Con mucha frecuencia.
¿Cuál personaje del proceso interpretaría?
Ninguno.
¿Entre personalizar a un gay o a una mujer?
El que esté bien escrito.
¿Qué género montaría para la oposición?
Una obra estimulante, que la haga
levantarse.
¿Y para los Ni-Ni?
Una de mis piezas: La cena de los
idiotas.
¿Algo que este gobierno le agradezca a los medios?
Que le han dado la oportunidad de
revelarse tal cual es.
¿Y viceversa?
Ayudarlos a ser más profesionales y
útiles.
¿Lo mejor del melodrama cubano?
Que se acabó.
¿Un ícono de la televisión, del cine y del teatro
venezolano?
Cabrujas, Cabrujas, Cabrujas.
¿La actriz que lo puso a temblar de verdad?
Verónica Oddo y María Cristina Lozada.
¿La vedette política del momento?
El Presidente, sin duda.
¿Qué montaría con el tema de la comida descompuesta?
Conciencia, para que no vuelva a
suceder.
¿Revolucionario?
Quisiera, porque esto es una estafa.
¿Tiró piedras en el liceo?
¡Nunca!
¿Un defecto placentero?
¡Muchos!, pero problemáticos.
¿Una creencia?
Mis dos hijas.
¿Es Urosa un troglodita?
Para nada; eso fue verse en el
espejo.
¿Entra en trance cuando actúa?
No, suelo tener conciencia y lo
disfruto más.
Y aquel, ¿lo hará cuando se encadena?
Creo que sí, es imposible no hacerlo
durante siete horas.
¿Qué hace cuando hay cadena?
Digo: ¡Ya vengo, voy a bajar la
cadena!
¿Haría teatro militar?
Es un contrasentido.
¿La situación dramática venezolana más jocosa?
La excusas del Gobierno ante Pudreval.
¿Cuánto le ha tocado lo de RCTV?
El problema es que ahora no puedo
cambiar de canal.
¿De qué color ve el futuro de Glovobisión?
Muy negro; hay un plan bien claro
para acabar con él.
¿Está aislada Venevisión?
Creo que sí.
¿Se atreverá Televen?
No creo, sobre todo con un programa
tan infame como La Bomba.
¿A qué le saben los premios?
A nada. No me interesan.
¿Qué pasó con la Compañía Nacional de Teatro?
¿Dónde queda?, para mandarle una
carta.
¿Cuánto cuesta hacer teatro hoy en Venezuela?
Lo que cuesta es la voluntad de
hacerlo.
¿Culto?
Para nada.
¿Hasta qué pregunta llegaría en Quién Quiere ser
Millonario?
No pasaría de la segunda.
¿Es el venezolano un pueblo culto?
No, muy inculto.
¿Qué le agregaría al guión de la Mesa de la Unidad?
Capacidad de entusiasmo.
Con el corazón en el cerebro, ¿su pronóstico para el
26-S?
Será una buena oportunidad de ponerle
la mano en el pecho y frenarlos.
¿Cómo titularía un montaje sobre los últimos 11 años?
Las oportunidades perdidas.
¿Qué pasaría si el Gobierno se encadenara en todos los
horarios estelares para difundir la única tragicomedia
permitida en el país?
Habría un ahorro de luz muy,
pero muy grande.
El Nacional,
11
de julio de 2010
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