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Clodovaldo Y Clodo(s)valdo: ¿La Misma
Persona?
Por Ibsen Martínez
Creo
que mi entrega sobre el blog de Yoany Sánchez, prometida
para hoy, puede esperar.
Desde la semana pasada, más precisamente desde el pasado
jueves 7, tengo un recorte de prensa del diario El País
de Madrid clavado en un corchito que cuelga en la pared
de mi humilde estudio.
Se trata de un despacho firmado por el corresponsal de
El País en Caracas, el periodista Clodovaldo Hernández.
De entre toda la opulencia informativa que
cotidianamente ofrece el gran diario español, llamó mi
atención el encabezado del despacho de Hernández pues
venía muy destacado en primera plana: "El Supremo
venezolano ratifica la inhabilitación de varios
opositores".
El Diccionario Esencial de la Lengua Española, editado
por la Real Academia, acoge la siguiente acepción de "vario(s)
": ADJETIVO INDEFINIDO: Algunos, unos cuantos.
"Debe haber un error", me dije, a sabiendas por
experiencia de que cuando escribes para la prensa
extranjera te expones a que un sabihondo de allende los
mares decida cambiar tu título original por otro que él
piensa más inteligible a sus lectores.
Bien es cierto que están en lo correcto cuando,
inadvertidamente, usas un modismo local. Pero "varios"
no es un localismo; "varios" no es un venezolanismo;
"varios" es un adjetivo indefinido que significa
"algunos, unos cuantos".
Con todo, concedí el beneficio de la duda al respetado
comunicador social y me adentré en su texto.
No; no se trataba de un error ni de un abusivo
despropósito del jefe de sección de internacionales.
Hernández comienza su nota diciendo "varios dirigentes
opositores de Venezuela no podrán presentarse a cargos
de alcaldes y gobernadores, después de que el tribunal
Supremo de Justicia ha ratificado las sanciones de
inhabilitación política aplicada por la Contraloría
General (Fiscalía)." Me detengo un segundo en ese
paréntesis.
Es práctica común en el periodismo internacional poner
en claro que, por ejemplo, la Secretaría de Gobernación
mexicana equivale, al menos en teoría, al Ministerio del
Interior y Justicia venezolano. Pero la Contraloría
General venezolana no equivale a una Fiscalía, ni
española ni venezolana ni estadounidense. Russián no es
cabeza del Ministerio Público.
Esa equivalencia sólo existe en la mente de Clodosvaldo
Russián desde que Chávez le ordenó inhabilitar a
Leopoldo López ( y, junto con él, a un montón de gente)
y la falange de obsecuentes del Tribunal Supremo
ratificaron la orden violando la Constitución de 1999.
Pero, deslizada en un despacho para la prensa española,
equivale a mentir deliberadamente para descaminar a los
lectores que, en España y toda Iberoamérica, leen la
edición online del diario madrileño.
Transcribo en negritas dos párrafos del despacho de
Hernández: "El máximo tribunal, tras varios meses de
espera, sentenció que el contralor tiene pleno derecho
para aplicar las sanciones previstas en el artículo 65
de la Ley Orgánica de Contraloría, mediante las cuales
se impide a las personas que han incurrido en
irregularidades administrativas continuar en el
ejercicio de cargos públicos.
A los castigados por estas faltas que habían sido
elegidos por el voto popular se les permitió terminar
sus mandatos, pero se les ha prohibido postularse para
las elecciones de gobernadores y alcaldes que se
realizarán el próximo 23 de noviembre. Los afectados
sostienen que se trata de una maniobra política para
dejar fuera a candidatos que tienen la opción de
derrotar a los abanderados del Gobierno." La
interpretación arbitraria y perdonavidas que de la ley
hace Russián se ve reproducida en lo que debería ser un
dechado del "balanceo adjetival" propio del periodismo
cuando es responsable y probo.
Hernández "compensa " eso de que "se les ha permitido
terminar sus mandatos", como si se tratase de una
concesión graciosa del Obergruppenführer Russián, con
una media verdad: la de que los afectados sostienen que
se trata de una maniobra política. También sostienen,
corresponsal Hernández, lo que sostiene una indignada
mayoría de la sociedad venezolana: que se trata de una
flagrante y artera violación de la constitución, avalada
por un tribunal supremo obsecuente. Y que ella viola el
derecho a elegir. Algo de ello debió Hernández reflejar
en su despacho y no lo hizo.
Pero la cumbre de la improbidad periodística se alcanza
cuando, forzado por los requisitos de la sala de
redacción española, Hernández da cuenta, a
regañadientes, que los "varios opositores" juntan un
coñazo de gente. Léase: "Las inhabilitaciones afectan a
271 personas, incluyendo a funcionarios elegidos
mediante el voto, cargos de libre nombramiento y
funcionarios de carrera. En los dos últimos grupos, la
mayoría son simpatizantes del Gobierno, pero, entre los
cargos electos, el 86% milita en fuerzas de oposición.
Algunos de ellos eran partidarios de Chávez cuando
fueron elegidos, pero han cambiado de bando." ¡Joder!
271 personas no son, repito, "varias personas"; no son
"unas cuantas" personas. Para colmo, Hernández se
traiciona cuando, pretendiendo hacer una ecuánime
precisión, nos deja saber lo que piensa: que la
inhabilitación les está bien merecida a aquellos que
"saltaron la talanquera".
Nadie disputa el derecho que asiste a Hernández de
mostrar el goce que deriva al ceder a sus resentimientos
sociales cuando escribe su columna de opinión.
Pero descaminar a un lector que se halla a miles de
millas de distancia afirmando que Baruta es, "otro de
los municipios caraqueños de clase media" para encarecer
la idea – ya desechada en España hasta por Izquierda
Unida – de que la oposición venezolana está compuesta
sólo de gente de clase media acomodada, es escamotear,
maliciosamente, el hecho inocultable de que los
populosos barrios de El Güire, Las Minas y Santa Cruz
del Este también son parte del Municipio Baruta.
Y rebosan ya de opositores al Máximo Líder de los dos
Clodosvaldos.
Termino contándoles una de mis ingenuidades.
Hace unos meses, cenando en Madrid con gente muy de
tejas arriba del diario El País ( vicedirectores y gente
así) se me preguntó qué pensaba del trabajo de
Clodovaldo Hernández como corresponsal en Venezuela.
Y yo, en vez de decir: "lamentablemente, es un
criptochavista que descamina cada vez que puede a los
lectores de El País" y que en Venezuela sobran
periodistas que pueden hacer el mismo trabajo con
sobrada ecuanimidad, sin importar sus simpatías
políticas, opté por una evasiva pendejada acerca de "lo
bien que escribe Clodovaldo",.
Pero después de esto de que centenares de compatriotas
inhabilitados son sólo "varias personas", cuando vuelvan
a preguntarme, diré de él lo mismo que ya está usted
pensando.
Tal Cual,
11 de agosto de 2008
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