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Confundidos pero derrotados
Por Ibsen
Martínez
1.
Estuve a un tris de titular esta entrega "Más Enredados
Que Un Manco Tirando Cohetes", pero recordé a tiempo que
la correción política proscribe hacer chistes a costa de
los minusválidos. Pero ya está hecho; mil perdones.
Me refiero a Chávez y los chavistas, desde luego,
empeñados como están en una tarea que, a estas alturas y
pese a todos los reales y la avilantez que caracteriza a
los rojos-rojitos para gastar el dinero sin tasa ni
medida, resulta harto dificultuosa: impedir un
sigificativo descalabro político del régimen
"bolivariano", por vía electoral, el venidero 23 de
noviembre.
Una perniciosa tradición, cultivada tiempo ha por
algunos voceros opositores, atribuye todo lo que hace o
dice Chávez a un plan infalible. Y a todas las
iniquidades de su cohorte de adulantes, lambucios y
paniaguados el cariz de jugada sucia pero maestra. Seáme
lícito discrepar.
Desde donde yo lo veo, el episodio del 2D me sugiere una
expresión boxística a la que se recurre cuando a un
púgil le colocan una recia mano cerca del "suiche" y,
aunque el tipo no se cae ni suelta el protector dental,
sigue bailoteando y haciendo fintas y soltando manos el
resto de la pelea.
Esto puede, desde luego, crear la ilusión de que el
hombre tiene muchísima capacidad para asimilar castigo,
pero en realidad lo que hace es actuar maquinal e
inercialmente, "con el coñazo adentro", como suele
decirse y sólo por eso puede todavía parecer un
verdadero boxeador por unos cuantos asaltos más, hasta
que el caballero del corbatín se interpone entre él y su
contrario y dice "paren esto".
El 2D le colocaron a Chávez un upper en el "suiche", el
mismo se le ha quedado en el cuerpo, sin todavía
podérselo sacar. En realidad, trata de sacárselo de la
peor manera: repitiendo los únicos trucos que realmente
sabe y que ahora resultan perfectamente inoportunos y,
peor aún, totalmente inconducentes.
Quizá hoy lunes no haga yo con esto más que repetirme,
pero insisto en que Chávez no tenía un plan "B" para el
caso de perder el referéndum de diciembre pasado y, pese
al tiempo transcurrido, todavía no lo tiene. Ni permite
que le sugieran algo distinto a lo que hace.
Apretar el acelerador del "socialismo del siglo XXI" e
intentar imponerle al país, entre gallos y media noche,
lo mismo que entrañaba la reforma rechazada hace nueve
meses: esa ha sido su única respuesta al revés del
2D.¿Qué ha ganado con ello? Poner en aprietos a los
suyos; eso es, hasta donde alcanzo a ver, lo único que
ha logrado.
Observar a la plana mayor del chavismo tratando de
"sostener el tipo", como dicen los españoles, y
conducirse ante los medios y en sus actos "de masas"
como si en realidad creyeran que la contumacia de Chávez
no va a tener graves consecuencias electorales para el
proceso es de los más ilustrativo, por no decir
conmovedor.
Muchos de ellos no saben ocultar que están apenas
aguardando el estrellón del saco lleno de metras contra
el piso que para Chávez va a ser el 23 de noviembre.
Sólo entonces podrán optar, declaradamente, por la
defección. En lugar de apoyo crítico veremos una crisis
de deserciones. Entre tanto, "guapean" y dan
declaraciones que, de tanto remedar el estilo "duro" del
Máximo Líder, resultan la mayoría de las veces
disparatadas y patéticas objetivaciones de todos sus
temores.
2.
Un ejemplo resplandeciente de lo que digo se deja ver en
las recientes declaraciones de Diosdado Cabello.
Seguramente, un nanosegundo antes de improvisarlas
pensaría que ganaría puntos si se ceñía al mejor estilo
del comandante Chávez. Esto dijo Cabello: que la
oposición pretende convertir las leyes habilitantes en
su jefe de campaña.
Cabello no tiene un cabello de tonto. Estoy seguro de
que luego de soltar esa pretendida descalificación del
adversario, quiso seguramente morderse la lengua. Dijo
exactamente lo que está ocurriendo. En lo único en que
anduvo equivocado fue en atribuirle a la oposición el
haber designado a las leyes habilitantes como jefe de
campaña. ¡Quien lo hizo fue Chávez, por supuesto! Y lo
hizo olvidando que fueron otras leyes arbitrarias,
aprobadas por una bancada gubernamental que se sirvió
tiránicamente de su mayoría en la AN, las que motivaron
las grandes movilizaciones de 2001 y 2002.
La curva de aprendizaje de la oposición la favorece
tanto en esta ocasión que acudirá a las urnas
virtualmente unida ante lo que Chávez ha vuelto a
convertir en un nuevo referéndum sobre la reforma ya
derrotada. ¿Alguien quiere apostar sobre cuál será el
resultado?
3.
Los inhabilitaciones, con todo lo que tienen de
indignante, sólo han servido para convertir a los
inhabilitados en grandes electores. Las inhabilitaciones
no son más que una invitación a votar por los
subrogados, sustitutos, suplentes o como usted quiera
llamarlos, de los candidatos inhabilitados. No fue una
engañifa de la oposición para victimizarse y poner de
bulto el ventajismo oficial.
Tampoco parece haber sido idea de Russián. ¿Y qué decir
del "efecto Guárico"? El rifirrafe con Manuit, la
sañuda, prepotente pero fallida estrategia intimidatoria
sólo ha logrado que el nepotismo del gobernador regional
parezca un mal menor al electorado guariqueño de ambos
bandos. Repetir, a escala regional, la clausura a la
brava de dos medios radioeléctricos opositores equivale
a cortejar el mismo efecto, al interior del estado
Guárico, que el cierre de RCTV tuvo en la sociedad civil
de todo el país.
Para no hablar de lo que puedan estar pensando quienes
ven cómo trata el Jefe a los candidatos del chavismo
no-alineados con el PSUV. Es difícil creer que el
episodio de Guárico los haya intimidado o reblandecido
en lo más mínimo.
4.
Donde más crasa se muestra la ignorancia de Chávez está
en que, a pesar de toda la quincallería marxista que le
vendió el profesor Ruiz en su Barinas natal, no ha
entendido que si hay un cometido humano que requiere de
una especial alquimia para su buen éxito es la
construcción de un gran partido de masas.
Para comenzar, la creación de un partido de masas es
cosa que atañe a los civiles, y sobre todo, a civiles
sumamente pelabolas, carentes por completo de poder
frente a una tiranía y urgidos por ello de hacerse con
él.
Una vez construido tal partido, éste puede, como pasó
con Acción Democrática, degenerar en mera máquina
electoral, vacía de ideales y manejada por insensibles
cleptócratas. Lo que nunca se ha visto es una maquinaria
electoral cleptócrata, vacía de ideales y "construida"
con criterios cuartelarios convertirse en un gran
partido de masas, lleno de mística "socialista" y con
ganas de batirse por unos candidatos que le han sido
impuestos por orden de la superioridad.
Tal Cual,
1 de septiembre de 2008
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