Después de viajar
por todo el mundo y de recoger sonados éxitos en Berlín,
Londres, Nueva York o Milán, Plácido Domingo vuelve a
casa para cerrar la temporada del Teatro Real con
Simon Boccanegra, de Giuseppe Verdi. El tenor
español, tras la enfermedad que le mantuvo un tiempo
apartado de los escenarios, se reinventa en este papel y
hace las veces de barítono . Este es la primera
actuación que realiza Domingo en España (donde debutó
ahora hace 40 años) después de la operación de colón a
la que fue sometido en Nueva York el pasado marzo.

Pero él se revuelve un poco contra
esa nueva etiqueta que le ha colocado la crítica.
"Siempre fue una ilusión para mi hacer Simon
Boccanegra. Pero yo no me llamo barítono. Lo canto
con la voz que tengo. He ido encontrando un color y una
sonoridad que se adapta a las condiciones del personaje.
Pero no pretendo ser barítono", ha recalcado.
Lo primero que ha
hecho Plácido Domingo, sin embargo, es recordar la
enfermedad que pasó y la conveniencia de hacerse
pruebas. Se le ha visto muy concienciado con el asunto.
"Me encuentro muy bien. Fue un año muy difícil pero tuve
mucha suerte, en cinco semanas me recuperé. Recomiendo a
todos que se hagan los exámenes a tiempo, hay que
hacerse colonoscopias. Tengo más entusiasmo que antes.
He sabido que pronto se puede terminar todo".
El tenor ha
explicado que se encuentra en plena forma, pese a todos
los viajes que ha hecho últimamente. Especialmente el
que le llevó al Mundial, como hace siempre cada cuatro
años, y que le obligó a interrumpir las funciones de
Simon Boccanegra en Londres. "Desde el primer
momento que acepté el contrato de Londres dije que entre
el 6 de julio y el 12 no podría actuar. Les dije que si
no, no iba. No me podía perder la semifinal y final de
España".
El Teatro Real
presenta ocho funciones de esta ópera entre los días 17
y 29 de julio, con dos repartos diferentes. El segundo,
encabezado por Plácido Domingo y Angela Gheorghiu, y con
Ferrucio Furlanetto y Marcello Giordano, interpretará
tres funciones.
Además de por la
vuelta a casa de Domingo -que confesó que le genera
cierto nerviosismo-, la emoción de esta obra la pone
también el hecho de que sea la última que la saliente
dirección del Real organiza. La siguiente temporada, que
empezará con con la ópera Eugenio Oneguin, de Chaikovski,
ya estará dirigida por el francés Gérard Mortier.