En 2011 el
teatro se volcó hacia la dramaturgia venezolana
Personas del medio destacaron la
puesta en escena de las piezas Diógenes y las
camisas voladoras y Petroleros suicidas
Por Andreína
Martínez Santiso
Desde que comenzó
2011, la cartelera teatral venezolana se ha mantenido
nutrida con una oferta amplia que ha estado
caracterizada como en los últimos años por las piezas
comerciales.
Los estrenos y reposiciones de obras han permitido que
el público acuda a las salas como una opción de
esparcimiento y, menos a menudo, como parte de una
búsqueda de reflexión.
La productora y responsable de la página web
www.vayaalteatro.com, Jorgita Rodríguez, dice con
alegría que ha llegado a publicar en el portal hasta 56
obras que se han presentado de forma simultánea en la
ciudad, tanto en lugares tradicionales como no
convencionales. "Ha sido un buen año, a pesar del penoso
cierre de la sala del Teatro Luisela Díaz y del nulo
apoyo gubernamental a los grupos que hacen vida teatral,
que han tenido que salir adelante con sus propios
medios".
El crítico de teatro Edgar Moreno-Uribe aplaude que este
año varios grupos se hayan decantado por la puesta en
escena de piezas de autores venezolanos. "Tres de las
mejores obras que vi son Diógenes y las camisas
voladoras de Javier Vidal, Petroleros suicidas
y Como vaya viniendo, ambas de Ibsen Martínez.
Son grandes textos porque hay una búsqueda en la
historia contemporánea del país para teatralizar.
Además, las actuaciones fueron maravillosas".
Luigi Sciamanna, que actuó en Informe sobre la
banalidad del amor, considera que el proyecto
Centenario de Tennessee Williams que se llevó a cabo en
el Trasnocho Cultural fue muy importante, porque a su
juicio es necesaria la revisión, aproximación y
divulgación de un autor tan agudo, amargo e incómodo. El
intérprete destacó, además, la dirección de Moisés
Guevara en Diógenes y las camisas voladoras y el
trabajo de belleza plástica que se hizo en Paria,
del teatro La Bacante.
Moreno-Uribe incluyó entre los momentos más importantes
de 2011 la interpretación de Mariaca Semprún en
Informe sobre la banalidad del amor y en La
novicia rebelde; y el Festival de Teatro de Caracas,
organizado por la Alcaldía Metropolitana a través de
Fundarte.
"Para mí fue el evento del año. Me sorprendió
gratamente. Fue un fenómeno de público. Después de
muchos años, volví al 23 de Enero, al Teatro Cristo Rey,
que fue reinaugurado para la función que ofreció Mimí
Lazo de El aplauso va por dentro".
El director del grupo Skena, Basilio Álvarez, piensa que
la reapertura del Teatro César Rengifo en Petare y del
Teatro Principal en la plaza Bolívar, junto con la
inauguración del Teatro de Chacao, marcaron 2001 de
forma positiva. "Esas salas pertenecen a alcaldías que,
aunque tienen ideologías y presupuestos distintos,
también tienen sueños bastante semejantes. Qué alegría
presentarse en estos dos polos opuestos de una misma
Venezuela y sentir que el público es el mismo".
El actor Javier Vidal valoró la apuesta por la
dramaturgia venezolana, por ejemplo, la nueva puesta en
escena de clásicos como Acto cultural de José
Ignacio Cabrujas y la celebración del festival de
Fundarte. "Fue una verdadera fiesta, la gente podía
recorrer las calles del centro. Fue una pequeña muestra
de que se pueden hacer cosas así. Ellos demostraron que
fueron capaces y operantes".
El protagonista de Diógenes y las camisas voladoras,
sin embargo, cree que lo malo del evento es que no fue
una iniciativa del Estado, sino de una sola alcaldía.
"Lamentablemente, el lado negativo siempre se lo carga
el régimen cultural que desprecia las artes.
Es triste pensar que los mejores espectáculos de teatro
que se presentan en el Teresa Carreño son los del
Gobierno. La Compañía Nacional de Teatro es un ente que
no ha asumido su papel".
La actriz Carlota Sosa considera que, a pesar de que ha
aumentado la oferta de producciones teatrales, son pocas
las obras que tienen calidad: "Se hace mucho, pero no
todo es bueno. Hay mucha matadera de tigre. También
pongo en duda que ha aumentado el público, como dicen
algunos.
Cuando yo trabajaba en el Teatro Nacional todas las
funciones estaban full. Ahora creo que la asistencia a
las salas es moderada. No son llamados masivos".
El director del Teatro del Contrajuego, Orlando Arocha,
coincide con Sosa: "Creo que fue un año un poco extraño,
se caracterizó fundamentalmente por una baja en la
creación.
Me hubiera gustado ver nuevas escrituras. El teatro
comercial se incrementó mucho y el de arte se vio
disminuido. A pesar de eso, los grupos demostraron que
no paran. Me pareció interesante Machete caníbal
de Río Teatro Caribe. Pero me hace falta un movimiento
teatral más consistente, con el que el público tenga las
posibilidades de moverse entre varias opciones".
Tablas de luto
El teatro venezolano perdió este año
a grandes hacedores. Para Basilio Álvarez, ésta es la
nota más triste de 2011. "Perdimos al actor Francisco
`Paco’ Alfaro de Rajatabla, luchador de utopías y
maravillas. También a Alfredo Sandoval, actor de miradas
y guiños, señor presidente de irreverentes discursos. No
puedo dejar de lado a Gilberto Pinto, mordaz, directo,
luchador y creador de una generación que inventó el
camino; ni a Isaac Chocrón, el todo por el todo, base de
nuestro propio crecimiento, fundador del Nuevo Grupo y
gerente de una compañía nacional que llegaba a públicos
populares con llenos en todo el territorio. Se fue
también Pepe Gómez Fra, el gran escenógrafo de imágenes
poderosas y contundentes, que nos enseñó que con la
escenografía también se potencia una idea. Tantos
hombres de teatro que fueron imprescindibles y
necesarios, aunque jamás se lo creyeron", expresó el
fundador del grupo Skena.