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Pernicioso ¿quién?
El gobierno rojo rojito se adjudica la potestad
de decidir quién es dañino para la sociedad. El criterio
es político
Por Martha Cotoret
"El que no se pasa por la historia
siempre será un ignorante". Así sentenció el maestro
Gilberto Pinto a los integrantes de los gabinetes de
Cultura que decidieron quitarle el subsidio a siete
agrupaciones de Teatro que hacen vida en el Distrito
Capital y en Miranda, durante el foro "La cultura
perniciosa", organizado por el Frente Cultural José
Ignacio Cabrujas (FCJIC).
"En la primera obra que yo iba a actuar de Cervantes nos
tropezamos con la Iglesia y con el Gobierno. La Iglesia
dijo que la obra La fuerza bruta era inmoral porque Lenny
le agarraba la pierna a la protagonista y el Estado dijo
que era comunista y entre los dos suspendieron la obra",
recuerda Pinto.
Sin embargo, el maestro cataloga esta experiencia como
extraordinaria porque le permitieron conocer la realidad
del teatro en Venezuela, en cuanto al poder del Gobierno y
de la religión en la realización de estas manifestaciones
artísticas.
"Desde ese momento me paré en la acera izquierda en donde
estoy todavía. En esta época no se metían con nosotros
pero nos dejaban morir de hambre. Nosotros hacíamos teatro
en los sindicatos, en los clubes, pero también en el
Teatro Nacional y en el Municipal.
Nunca nos negaron esas salas".
Ahora, compara el maestro con la actualidad, "de una
manera solapada y cínica" el Ministerio de Cultura da ese
dictamen que condena a los grupos de perniciosos y
desestabilizadores, lamenta Pinto.
MODELO COPIADO
Para Teodoro Petkoff, director del diario TalCual quien
también participó en el foro, esta conducta es producto de
una profundización del control de las estructuras sociales
que el Gobierno ha querido implementar, a partir del sexto
año del proceso rojo rojito.
"A partir del 2006, Chávez comienza a ir más allá del
bolivarianismo, a ir más allá de la manipulación de
pensamiento de Bolívar, que realmente no puede operar como
un cerebro ideológico, en base a una visión de la sociedad
de un hombre del siglo XIX", explica Petkoff.
El también economista asegura que hoy existe en los
dirigentes gubernamentales la tentación de reproducir en
las instituciones proyectos que han fracasado. Esto,
agrega, se manifiesta no sólo en el control de los poderes
públicos, sino también en el manejo de las instituciones
en las cuales se vértebra la sociedad.
"Hemos empezado a ver un proceso de estatización
progresiva del deporte. En el plano de la educación, está
el plan ideológico para moldear las mentes de los
muchachos en adelante; además la hegemonía comunicacional
que consiste en crear el monstruoso aparato comunicacional
del Estado frente a la reducción al máximo de las empresas
privadas", afirma Petkoff.
La cultura no se escapa de este control, añade el
político. "El mundo cultural nuestro está en manos de un
comisario. Primero estuvo en manos de un estalinista como
Farruco Sesto y ahora está en manos de Héctor Soto.
No establecen unas pautas culturales, pero tenemos que
acoplarnos al espacio de lo gubernamental. ¿Quién decide
que es lo pernicioso o no? El poder", concluye el director
de TalCual.
Tal
Cual, 26 de octubre de 2009
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