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Censura en las tablas
Por Martha Cotoret
Siete
agrupaciones teatrales tendrán que enfrentarse a la
pérdida del subsidio del Estado. La medida responde
abiertamente a su "no afiliación" a la revolución
bolivariana
Las agrupaciones de teatro en
Venezuela no sólo se tienen que enfrentar a la falta de
salas y de presupuesto.
También tienen que lidiar con las políticas culturales
del Gobierno que, en vez de incluir, buscan la exclusión
de aquellos que no siguen su línea ideológica.
La crítica hacia las políticas culturales del Gobierno
es precisamente la razón por la que el Ministerio de
Cultura, través del Gabinete del estado Miranda, decidió
hace semanas retirarle el subsidio a la Asociación
Cultural Skena, la Asociación Civil Teatro del Duende,
el grupo Actoral 80, El Grupo de Teatro Bagazos,
Entretelones y el Grupo Teatral Theja, el cual tuvo que
entregar su sede el pasado domingo.
La elección, tomada por una representación del
Ministerio de Cultura, conformada por Guillermo Díaz
Yuma (del TET) y Gregorio Magdaleno (del Altosf), se
basó en la cláusula número dos de los criterios de
otorgamiento del Convenio de Cooperación Cultural que
señala que "no se financiará a colectivos e
individualidades cuya conductas públicas perniciosas
afecten la estabilidad psicológica y emocional colectiva
de la población, haciendo uso de un lenguaje ofensivo,
descalificador, mintiendo y manipulando a través de
campañas mediáticas dispuestas para tales fines".
Para Iris Dubs, productora general del Skena, lo
"terrible" no es que el Gobierno se niegue a financiar a
los grupos de teatro. Lo grave, recalca una de las
afectadas, es el apartado número dos de este convenio
que califica el arte como una actividad delictiva.
"Este oficio abre las puertas a que el mismo Estado que
nos califica de perniciosos, llegue a las funciones de
teatro y diga: `señores no pueden seguir presentando
esta obra porque atenta en contra de la colectividad’, o
que lleguen a la puerta de nuestra casa y nos digan:
`¿usted pertenece a este grupo de teatro? Véngase con
nosotros", alerta la productora.
MÁS QUE DINERO
Para Orlando Arocha, director del grupo Contrajuego, el
teatro no es dinero. El subsidio del Gobierno, recalca,
ayuda a pagar a los actores, pero el teatro se basa en
el público, una idea, una historia, señala el artista.
"¿Cómo podemos permitir que nos traten de este modo?
¿Cómo hemos llegado a que una sociedad permita que
señalen a los artistas? Lo que me extraña es que cómo
ciertos artistas no se han puesto del lado nuestro y no
han reclamado la injusticia. ¿Qué nos está pasando que
no nos parece horrible?", se pregunta el director de
obras como Decadence. Héctor Manrique, director del
Grupo Actoral 80, no deja de sorprenderse con la censura
abierta que el Ministerio de la Cultura le aplica a las
instituciones independientes para que no hablen mal del
Gobierno, a pesar de que su agrupación ha sido víctima
en varias oportunidades de las medidas de presión
financieras.
"Dos miembros del grupo fueron a hablar en la mesa
técnica para ver por qué nos habían quitado el subsidio.
Les dijeron abiertamente que me sacaran de la junta
directiva para que les devolvieran el subsidio y hasta
se los aumentarán. Éste es un mensaje intimidatorio para
el resto de las instituciones culturales, de las cuales
se espera que no digan nada para que no les quiten el
dinero. Hay que apostar al espectador a que nos acompañe
en las funciones para financiarnos a través de la
taquilla", concluye Manrique.
Tal
Cual,
2 de
octubre de 2009
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