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Escenas
HÉCTOR MANRIQUE:
El director denuncia la grave situación que atraviesa el
sector teatral
«Al teatro se le está dejando morir de
inanición»
Hace menos de dos semanas, el Ministerio de Cultura
anunció que la agrupación que comanda Manrique, el Grupo
Actoral 80, y otras dos compañías, serán despojadas del
subsidio porque "sus conductas públicas perniciosas
afectan la estabilidad psicológica y emocional colectiva
de la nación"
Por Marco Bell
Casi dos semanas han transcurrido
desde el anuncio y la noticia aún resuena. El Ministerio
de Cultura a través de Mesas Técnicas Estadales
decidió suspender el subsidio que recibían tres
agrupaciones teatrales de larga trayectoria. La
resolución, redactada con descuido, contiene una
cláusula en la que notifica que "no se financiarán a
colectivos individuales cuyas conductas perniciosa
(sic), afecten la estabilidad psicológica y emocional
colectiva de la población, haciendo uso de un lenguaje
ofensivo, descalificado (sic), mintiendo y manipulando a
través de campañas mediáticas dispuesta (sic) para tales
fines".
Se conoció que las compañías afectadas por la medida son
El Teatro del Duende, que durante cinco décadas ha hecho
vida cultural en el país; Skena, grupo que este año
celebra 30 años de actividad escénica y pedagógica; y el
Grupo Actoral 80, una agrupación que fundó el argentino
Juan Carlos Gené en la década de los años ochenta y que
ha alcanzado gran reconocimiento en toda América Latina.
El GA80 tiene en su haber más de 40 montajes. Ha
emprendido 18 giras internacionales y por la calidad de
sus piezas ha sido merecedor de 49 galardones en todo
el mundo.
Héctor Manrique, sucesor de Gené, director de la
agrupación desde 1993, y férreo opositor a las políticas
culturales del actual gobierno, no sale de su asombro.
¿Cuál es su diagnóstico de la situación actual del
teatro venezolano?
Aunque celebro algunas cosas, como
la apertura de nuevas salas privadas, es preocupante que
los espacios públicos para el teatro se hayan ido
clausurando paulatinamente. El caso más reciente es el
del Teatro Alberto de Paz y Mateos, pero también hay que
mencionar al Teatro Nacional, al Teatro Municipal y a
una infinidad de salas que teníamos en el país y en las
que ahora la agenda política es la protagonista de la
programación. En ese sentido sólo puedo hacer un
diagnóstico desalentador, preocupante, y si abrimos un
poco la mirada y vemos lo que pasa en el interior, lo
menos que dan son ganas de llorar. Ahí, la posibilidad
de la profesionalización de la actividad teatral se ve
anulada por la no existencia de espacios y por el
pírrico apoyo que han tenido los grupos y las
instituciones teatrales. Después de estos 10 años de
gobierno pareciera que estuviéramos sumergidos en una
película de terror. Ninguna institución teatral salvo
contadas excepciones ha tenido un aumento de su
subsidio. Al teatro se le está dejando morir de
inanición.
¿Qué razón podría existir para dejar morir de
inanición al teatro?
Yo creo que a este gobierno no le
interesa la actividad teatral. En algún momento, el
anterior ministro de Cultura, Francisco Sesto, dijo que
nosotros éramos un sector muy conflictivo, pero por el
otro lado creo que ellos le temen al pensamiento, al
pensamiento diverso, a la inteligencia.
Ellos tienen una profunda desconfianza del sector
cultural. Cuando veo que la Misión Cultura es llevada
adelante por cubanos, me pregunto qué hace que el Estado
desconfíe de los miles de egresados de las escuelas de
arte del país. Esa desconfianza responde a un enorme
desprecio hacia nosotros, los venezolanos. Es desprecio
lo que se transpira de decisiones de este tipo. No tener
confianza significa no tener fe. Y fe, confianza y amor
tienen los mismos significados. En el fondo, la Misión
Cultura está llena de odio hacia el venezolano.
Toda esa cantidad de personas que hoy están sin trabajo
podrían hacerlo muchísimo mejor que los amigos cubanos,
porque tienen un conocimiento profundo de la realidad de
su país.
¿Qué opinión le merece el reciente anuncio del
Ministerio de Cultura?
La medida que se tomó intenta, por
un lado, castigar el disenso, castigar a los que hemos
tenido una postura crítica y propusimos una forma de
encarar una política teatral desde el Estado, que creo
que es una función de la gente de teatro. Uno se da
cuenta del enorme desprecio con que se ha tratado a esta
actividad en los últimos años. Hablamos de instituciones
con más de 20 años de labor ininterrumpida, agrupaciones
que han logrado demostrar una excelencia gerencial con
los recursos del Estado.
El Ministerio no arguye razones administrativas para
suspender el subsidio. Acusan a las compañías de
"afectar la estabilidad psicológica y emocional
colectiva de la población"
Son argumentos agresivos, groseros,
preocupantes. Yo llamo al Ministerio de Cultura y a los
integrantes de esa mesa que decidieron utilizar ese
articulado para justificar el arrebatón del presupuesto
del GA80 a que sean más claros, a que digan en qué hemos
sido perniciosos. Final de partida del Premio Nobel
Samuel Beckett ¿es una obra perniciosa? O cuando
montamos El día que me quieras de José Ignacio Cabrujas,
¿tomamos una actitud perniciosa? ¿Qué tiene de
perniciosa Al pie del Támesis de Mario Vargas Llosa?
Quisiera que especificaran, porque esa acusación es muy
grave jurídicamente hablando. Puede ser el argumento
para que en cualquier momento detengan y acorralen desde
el punto de vista legal a cualquiera de los miembros del
grupo. La medida es una forma inmensamente retorcida de
apreciar y de evaluar el hecho artístico.
Se sabe que en gobiernos anteriores se ha censurado
al teatro. ¿Conoce algún antecedente de una medida como
ésta en la historia del país?
No conozco un caso similar en la
historia de la relación de la cultura con el Estado en
este país. Sabemos que a algunas instituciones
injustamente les han quitado su presupuesto, las han
despojado de sus espacios, pero hacer este enunciado
explícito y acusatorio de una actitud perniciosa no
conozco que esto haya pasado nunca aquí. Nací en el año
1963 y en la vida democrática que he vivido no conocí
una acusación de esta calaña.
Este caso supera la exclusión, ¿se podría hablar de
persecución?
Yo he criticado mucho la política
cultural del Estado. Hemos sido víctimas de la censura,
y esa imposibilidad de confluir en diversas formas de
mirar un país y de procurar construirlo a partir de esa
diversidad de miradas es fundamentalmente un acto de
incultura. La cultura es la sumatoria. La cultura suma.
La cultura que resta no es cultura. Y, en ese sentido,
ellos se sintieron imposibilitados de sentarse en una
mesa a intentar construir un plan nacional cultural, a
poder hacer un tejido a nivel nacional, porque eso sólo
lo vas a lograr con los hacedores de cultura de este
país y sólo va a ser un hecho vivo si se realiza desde
la diversidad, no con un grupo de focas que
constantemente celebra lo que tú haces.
¿Qué alternativas le quedan al GA80? ¿Qué postura
asumirá?
Más allá de todos estos sinsabores,
tengo una sensación de libertad muy grande. En el fondo,
el anuncio de la medida fue sanador. Lo que más me
preocupa de la medida no es el GA80, sino Venezuela, que
los venezolanos empecemos a relacionarnos de esa forma.
El presupuesto pírrico que recibíamos del Estado lo
usábamos fundamentalmente en el área de formación, no de
producción de espectáculos. Tenemos la tarea de procurar
que las becas para la formación de alumnos sigan
existiendo.
Ante el silencio
Héctor Manrique cuestiona que la mayoría de las
agrupaciones por miedo han callado ante el acoso del
Gobierno contra el sector teatral. Se sorprendió al
enterarse de que dos personas muy cercanas a él, José
Gregorio Magdaleno (Teatro Altosf ) y Guillermo Díaz
Yuma (TET), aparecían como firmantes de la controversial
acta.
"Viene al caso una frase de Miguel de Unamuno: `El que
calla miente’. El que calle con esto que está pasando
miente. El silencio es indigno, el silencio te
disminuye. El que empieza a especular en su mente en esa
forma crea un pequeño inquisidor dentro de sí que puede
ir creciendo y puede convertirse en un demonio de ellos
mismos.
Deberían rezar todos los domingos para que no crezca. En
el caso de José Gregorio Magdaleno y Guillermo Díaz Yuma,
quienes, repito, son grandes amigos, fue necesario que
sus nombres salieran en la prensa para que redactaran y
difundieran una carta explicativa porque, si no, no lo
hubiesen hecho".
El Nacional,
12 de
octubre de 2009
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