De Interés

 

La misión exterminio

 

Por Tulio Hernández

El Sistema Nacional de Orquesta Infantiles y Juveniles constituye, sin lugar a dudas, la institución y el logro que expresa de la manera más acabada el extraordinario proceso de innovación cultural que propició la democracia, con particular intensidad a partir de 1975.

En apenas una década, Venezuela, un país que había pasado buena parte del siglo XX gobernada por regímenes militares a los que nada, o muy poco, les había interesado el desarrollo cultural, vio florecer proyectos e instituciones que le convirtieron en modelo y referencia internacional.

El Museo de Arte Contemporáneo, para el momento, único en su especialidad en América Latina; el Festival Internacional de Teatro, el más importante de toda la región; la Biblioteca Ayacucho, la más acabada colección de la literatura escrita en castellano y portugués; la Fundación para las Artes y la Cultura, primera en desarrollar programas culturales dirigidos a los sectores populares urbanos; el Instituto Autónomo de Biblioteca Nacional; el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Celarg; el surgimiento del cine nacional en un país donde hacer cine era una rareza; el Consejo Latinoamericano de Desarrollo Cultural, primer centro latinoamericano de estudios superiores en gerencia cultural; las compañías nacionales de Teatro y de Danza; el Teatro Teresa Carreño; la Galería de Arte Nacional; el Premio Nacional de Cultura Popular, y por razones de espacio, paro aquí de contar, se convirtieron en instituciones que cambiaron para siempre el rostro cultural de Venezuela.

Es cierto que, como en tantos otros campos de la democracia bipartidista, era inminente una renovación de la institucionalidad cultural que impulsara con más fuerza dos proyectos aún pendientes, dos cosas posibles que, prácticamente desde sus inicios, el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles había alcanzado al lograr instalar sus núcleos en toda la geografía nacional y al democratizar una actividad ­la educación musical académica­ que en prácticamente todos los países se halla dirigida a una pequeña élite.

Ha transcurrido más de una década desde que se inició esta nueva etapa de la vida nacional, la "revolución bolivariana", y al tratar de preguntarnos cuál o cuáles serían los proyectos institucionales que mejor expresan sus políticas y postulados culturales no es posible encontrar algo equivalente a la lista antes enunciada que pueda exhibirse como su gran aporte cultural.

Probablemente porque no lo tienen. O porque lo más notorio de este período sea algo así como la misión exterminio, pues lo que mejor han hecho sus autoridades es tratar de degradar, como en el caso del apartheid ideológico del ministro de cultura; pervertir, como con la censura a artistas; desmejorar, como con el deterioro del sistema de museos, o, simplemente, como con el Festival Internacional de Teatro, desaparecer lo que en las etapas anteriores se había construido con acierto y calidad. Por eso nos conmueve pero no nos extraña que la Comisión Nacional de Valores, violando todas las normas jurídicas que en Venezuela rigen las fundaciones privadas, y sin la más mínima consulta con los directivos de la Fundación para la Cultura Urbana haya decidido cambiar los candados de su sede, despachar a sus trabajadores e impedir que este ente auspiciado pero no propiedad de la intervenida casa de bolsa Econoinvest continúe su libre funcionamiento.

La misión exterminio ha sido persistente. Su meta es impedir que la creación cultural sea libre e independiente. Pero la libertad de creación cultural, consagrada en la Constitución, es más persistente aún. Lo saben bien aquellos creadores que, como Mariano Picón Salas y Miguel Otero Silva, conocieron el gomecismo y el perezjimenismo, y se empeñaron, por tanto, en crear instituciones que promovieran las responsabilidades públicas pero garantizando la autonomía de la cultura frente al Estado para impedir toda tentación de dirigismo cultural.

Pero llegó la exterminio y mandó a parar.

El Nacional, 25 de julio de 2010

 

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