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Carlota Sosa: "Al
principio estaba naturalmente nerviosa"
El escritor peruano Mario Vargas Llosa alabó las
actuaciones de su obra
Por José Antonio
Azopardo
Estaba
sumamente nerviosa, confiesa Carlota Sosa. La
actriz, quien tiene casi tres décadas de trabajo
sobre las tablas, jura que casi le temblaban las
piernas de solo pensar que iba a actuar en la obra
Al pie del Támesis, de Mario Vargas Llosa,
frente al escritor peruano.
"Estaba
naturalmente nerviosa. Antes de salir pensaba en que
Vargas Llosa iba a estar ahí, así que al entrar a
escena hubo ciertos traspiés. Es que eso no es algo
a lo que uno esté acostumbrado diariamente. Pero una
vez pasado el momento, me olvidé. Sólo veía a mi
compañero Iván Tamayo. Ni siquiera sabía donde
estaba sentado el escritor", cuenta.
A Sosa le
toca asumir el personaje -si se quiere- de más peso
en la obra. Se trata de Raquel, una mujer que en el
pasado se somete a una operación de cambio de sexo
tras sentir que había nacido con un sexo equivocado.
Inspirada,
según el propio autor de La casa verde, La
tía Julia y el escribidor y La ciudad y los
perros, en un breve encuentro sostenido entre el
escritor cubano Guillermo Cabrera Infante y la
poetisa venezolana Esdras Parra, la historia de
Al pie del Támesis continúa con el encuentro
entre Raquel y su amigo Chispas, un hombre de 45
años que ha encontrado el éxito en los negocios,
pero no es del todo feliz.
La obra,
agrega Vargas Llosa, tiene un carácter profundo
gracias a temas como la identidad personal, el
cambio de género, la amistad, el éxito profesional y
la felicidad, que en el caso del montaje del Grupo
Actooral 80 ha sido matizado con una dosis de buen
humor.
"El montaje
de Lima y el de aquí son bastante diferentes y
perfectamente válidos. El de Caracas tiene más humor
y elementos de juego que funcionan muy bien. Pero
conserva el dramatismo, la incertidumbre del
original. La verdad me pareció un lindo montaje,
magníficamente bien actuado. Tiene una cierta
inclinación venezolana y tenia curiosidad por ver
eso", manifiesta el autor, quien fue invitado al
país por el Grupo Actoral 80 especialmente para
presenciar la puesta.
"Creo que
está implícita la posibilidad
del humor porque la obra tiene situaciones muy
risueñas. Eso esta muy bien explotado en el montaje.
Así se añade un matiz a la historia y este sale de
su misma naturaleza. La sentí perfectamente",
explica, y agrega que sería "interesante contejar
este montaje con el primero",
hecho este año en su natal Perú.
Héctor
Manrique, director de la pieza, destaca que la
opinión del creador arequipeño fue "entusiasta". "El
quedó encantado hasta con la arquitectura del
teatro", comenta. |