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El desencanto de Vargas Llosa
Durante su visita a Venezuela, el escritor
peruano contó cómo se desilusionó de la izquierda
revolucionaria en Cuba, la URSS y Checoslovaquia
Por Martha Cotoret
El escritor Mario Vargas Llosa hizo
un mea culpa político antes de asistir a la función
especial de la obra teatral Al pie del Támesis . En su
fugaz visita al país, el autor explicó qué lo llevó a
dejar de defender el movimiento comunista y analizó la
situación actual de la izquierda en América Latina.

Según el escritor, la ideología que él defendía no tenía
nada que ver con su aplicación real. "En los años 60 yo
era muy joven y había en el mundo una idea utópica de
socialismo que no tenía nada que ver con la realidad, un
socialismo que no queríamos ver. Teníamos una visión
ingenua que la realidad se encargó de desmentir", dijo
el autor de La fiesta del Chivo.
El escritor recordó que en esa etapa de su juventud, la
revolución cubana había creado un sistema que era visto
como una esperanza.
Para Vargas Llosa, Cuba era "un ejemplo del socialismo
con libertad, un socialismo abierto en el que iban a
caber pensamientos distintos".
El intelectual reconoció que el proceso de desengaño fue
muy largo. "A mí me tomó mucho tiempo, pero la realidad
me fue impulsando a cambiar. El caso de Cuba fue muy
importante porque, a diferencia de otros socialismos,
era la referencia de socialismo hablado en español",
aseguró. "En un viaje a la Unión Soviética me di cuenta
de que si hubiera nacido ruso estaría preso o exiliado,
pero el hecho definitivo de mi ruptura con estas ideas
fue la invasión a Checoslovaquia, llevada a cabo por los
soviéticos y celebrada por los cubanos. También me
afectó el caso del poeta Heberto Padilla".
Entre viajes y reuniones con Fidel Castro, Vargas Llosa
se fue desencantando de la "revolución".
El autor de Narrativas breves dijo haber visto el
desmoronamiento del mito que ofrecía el proyecto cubano
en la década de los 60, provocado por el totalitarismo
presente en los "centros de concentración" en Cuba y la
Unión Soviética. "A mí me sorprendió que muchos
fidelistas fueron encarcelados con criminales comunes
por su condición sexual. Habían muchos homosexuales que
creían en la revolución", revivió Vargas Llosa.
El quiebre fue definitivo. "Fue muy duro porque quedé en
una total orfandad ideológica. Fue cuando empecé a leer
a Camus y a otro autores que antes no podía leer por
principio".
Durante la conversación, que se extendió más de una
hora, Vargas Llosa afirmó que la democracia es la única
forma de conseguir progreso en los países
latinoamericanos, a pesar de las imperfecciones de
sistema de gobierno.
Asimismo, el escritor aplaudió el surgimiento de una
izquierda democrática en Latinoamérica. "Antes los
movimientos izquierdistas eran sinónimo de
totalitarismo. Eso en ciertos lugares de América Latina
ha cambiado. Este es el caso de Chile y de Bolivia",
celebró.
El novelista y dramaturgo peruano dio la bienvenida a
este tipo de movimientos políticos que le "dan fuerza" a
la democracia, como pasa incluso en Ecuador y Uruguay.
Vargas Llosa catalogó estos sistemas como
manifestaciones ideológicas que fortalecen la evolución
de las naciones en vía de desarrollo.
Por otro lado, lamentó las políticas de Estado que se
desarrollan en Venezuela, donde "se cree en una
democracia totalitarista, centralista, autoritaria y
centralizadora. Esto fue lo que hundió a la Unión
Soviética y a Cuba", resaltó.
El escritor predice el total fracaso del proyecto
gubernamental del Presidente de la República. "Aquí
tampoco va a triunfar este modelo, no hay que engañarse.
Esta izquierda anacrónica que está presente en
Venezuela, Cuba y Bolivia va hacia la ruina", sentenció.
Vargas Llosa llamó a seguir el ejemplo de países como
Colombia, Chile, Perú y Brasil que están progresando a
través de la democracia.
"En Ecuador también está ocurriendo. Estuvieron en
riesgo de caer en un sistema totalitarista pero el
pueblo, por temor a equivocarse, le puso un freno",
concluyó.
Tal Cual,
18 de agosto de 2008
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