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Del teatro de Vargas Llosa y sus
versiones
Por Juliana Boersner
Otra noticia sobre Mario Vargas
Llosa, y esta vez motivada por su reciente visita a
Caracas. La oportunidad ha sido la presentación de la
versión venezolana de la obra Al pie del Támesis, que
significó la vuelta del escritor peruano al teatro. Una
visita corta pero movida, ya que el autor de 'La Casa
Verde', 'La guerra del fin del mundo' y 'La fiesta del
chivo', entre otras, no pasa desapercibido en ningún
sitio y Caracas no fue la excepción.
Opiniones y ataques políticos contra
el Presidente Chávez aparte, la visita fugaz de Vargas
Llosa obedeció a la invitación hecha por el Grupo
Actoral 80, encargado de la adaptación de la pieza que
ya había sido presentada en Lima a principios de año y
que ahora era tropicalizada en su versión venezolana.
Uno de los puntos polémicos es el
tema, ya que el argumento gira en torno a un personaje
masculino que a su mediana edad se somete a una
operación de cambio de sexo. Al menos eso es lo que se
sabe luego de transcurrido el encuentro entre 'Chispas'
y Raquel, la supuesta hermana de su amigo de la
infancia, 'Pirulo' y que termina descubriéndose como
este último en su nueva identidad de mujer.
Ambos se encuentran en un café una habitación del Hotel
Savoy de Londres luego de 30 años de separación
provocada por un beso que, el ahora transexual, le quiso
dar a Pirulo. El equívoco de identidades se aclara, y
por tanto la motivación del beso, y toda la obra
transcurre en la reflexión torno a la identidad de
género y el "qué hubiera pasado si".
La transexualidad siempre resulta
polémica y para cualquier venezolano ligado al mundo
literario, el tema de la transformación de sexo recuerda
invariablemente a la poeta Esdras Parra quien, también
en Londres, cambió su identidad de hombre a mujer. Y la
resonancia tiene base real porque fue ella quien de
alguna manera inspiró al personaje femenino.
La anécdota la relata el propio
Vargas Llosa cuando recuerda un encuentro con Guillermo
Cabrera Infante:
Nunca dejará de maravillarme la
manera como nacen en mi cabeza las historias. Brotó de
una conversación en Londres con Guillermo Cabrera
Infante, hará unos seis años. Él me preguntó: ¿Te
acuerdas del poeta venezolano Esdras Parra? Me acordaba
bastante bien. [..] ¿Por qué me preguntaba Cabrera
Infante si me acordaba de aquel venezolano? Él lo había
vuelto a ver pero ahora convertido en una señora. Se
había hecho una operación: había cambiado de sexo, de
voz, de atuendo. A mí me impresionó esa imagen y de ahí
partí para mi obra
Además de la referencialidad
concreta que motivó la escritura de esta obra que, me
interesa especialmente el tema de las versiones ya que a
pesar de que se trata de la misma obra, las puestas en
escena en ambos países fue distinta. En la de Venezuela
el énfasis fue el humor, y al autor le gustó:
El montaje de Lima y el de aquí
son bastante diferentes y perfectamente válidos. El de
Caracas tiene más humor y elementos de juego que
funcionan muy bien. Pero conserva el dramatismo, la
incertidumbre del original. La verdad me pareció un
lindo montaje, magníficamente bien actuado. Tiene una
cierta inclinación venezolana y tenia curiosidad por ver
eso
Gajes del oficio del teatro, que,
por momentos me parece más una jam session, ya que el
tema es el mismo pero los ejecutantes le imprimen
siempre su propia huella. El autor se desdibuja acá con
mayor intensidad que en el caso de otras obras
literarias. Tenerlo allí, entre los espectadores
es, además, todo un reto para los autores que se
transforman en personajes, se apropian de ellos.
Papel en Blanco,
Ago. 2008.
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